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miércoles, 28 de mayo de 2008

La Taberna del Laurel

Uno de los establecimientos más tradicionales de la conocida calle Laurel de Logroño es la Taberna del mismo nombre. Su especialidad es la ración de patatas bravas, que se sirven en una cazuelita de barro con su salsa y la cantidad ideal de picante. También se puede pedir "una rara" sin picante, e incluso "una que pique" y prepararse para lo que viene. En todo caso las patatas siempre están en su punto y la salsa es tan sabrosa que untarla es una placer añadido. Por cierto, a destacar la generosa cantidad de pan que acompaña cada ración.Pero aunque la fama de las bravas haga de ellas el plato estrella de La Taberna no es lo único que tienen. Su barra está muy bien surtida de todo tipo de pinchos variados como pimientos rellenos, orejas rebozadas, etc. También merece la pena probarlos.
En cuanto a la bebida, como tinto de la casa sirven un decente Castillo del Cortijo que acompaña bien a la comida. Pero también es un sitio de los mejores para pedir corto de cerveza, aunque sólo sea porque probablemente es de toda la calle Laurel el bar cuyo corto es de mayor tamaño.
El local es estrecho y alargado y suele estar muy lleno. Pero eso no importa porque suele haber bastante movimiento y siempre queda sitio libre sin tener que esperar demasiado. Además por mucha gente que haya, desde la barra ven perfectamente quién entra y se preocupan de atender a todo el mundo, por lo que pedir resulta fácil y rápido.
En definitiva, un sitio de los de siempre y que se mantiene perfectamente entre los mejores gracias a su calidad y buena atención.

sábado, 29 de octubre de 2005

Morcilla con pimientos

Guillermo lo llamó el otro día "la leyenda del bar sin nombre", parafraseando el incomprensible título en español de la estupenda comedia músical "Paint your wagon". Lo cierto es que la morcilla con pimientos del nuevo establecimiento de la calle Albornoz es un descubrimiento sensacional. Abandona la preparación tradicional de la morcilla (generalmente en rodajas a la plancha, con o sin acompañamiento de pimientos) y se decanta por pelar la morcilla y mezclar su contenido con los pimientos, presentándolo en cazuelita de barro con un par de lonchitas de jamón serrano. Dada la textura que consigue, sospecho que lleva algún ingrediente más (personalmente apuesto por la nata, pero me temo que es el secreto del cocinero).

El resto de la barra está sin explorar, a excepción de la cazuelita de fideuá, también muy recomendable. Así que ya tenéis tarea: id probando lo que hay y comentadlo aquí para solaz y aprovechamiento.

NOTA: Para los despistados, la logroñesa calle Albornoz va de la calle San Agustín a la calle Laurel, transversal a ambas y paralela a la travesía del Laurel. Enfrente del Sebas, para los habituales de la Laurel.

ACTUALIZACIÓN: buscando otras recetas de morcilla, he topado con un blog culinario bastante interesante: "directo al paladar", donde aparece esta apetitosa preparación de morcilla a la cazuela. Otro blog interesante es "El Pingüe Gourmet", cuyo autor afirma ser cocinero profesional.

jueves, 14 de abril de 2011

D.O. Laurel

Lleva poco tiempo abierto y ya ha conseguido llamar nuestra atención. Este bar, como su nombre indica, se encuentra en la tradicional calle Laurel de Logroño. En concreto cerca de su inicio. Y ofrece un tapeo moderno y original. Empezando por el que parece ser su pincho estrella, la Tortilla de patata evolucionada. Se presenta en vaso, líquida (aunque en esta ocasión las nuestras estaban hechas de más y habían cuajado algo) y en dos fases separadas que hay que comer hundiendo la cucharilla hasta el fondo. El resultado está perfectamente logrado en sabor y con una textura muy distinta de lo habitual. Otras opciones son las tortillas de patata evolucionadas con chorizo, jamón o queso. También nos llamó la atención la Pulguita de solomillo de ternera D.O. que lleva una salsa muy sabrosa. Y todavía quedan más pinchos en su carta para probar en futuras visitas.


Otro aspecto de este bar que nos ha llamado la atención de manera muy positiva es su carta de vinos. Es bastante amplia, variada y poco convencional. Un motivo más para volver al D.O. Laurel será seguir estudiándola.

sábado, 19 de mayo de 2012

De pinchos por "la Laurel pobre"

   Sobradamente famosas en Logroño son las calles Laurel, San Juan ó San Agustín para ir de pinchos, conocidas también por la Senda de los Elefantes. Pero más allá, está el mal llamado barrio de la "Laurel pobre", que no tiene por qué estar en un segundo plano, veréis:
   Un grupo de bares de las calles Mª Teresa Gil de Gárate, Somosierra y República Argentina, se las ha ingeniado para atraer gente los jueves. Este barrio siempre se ha caracterizado por poner una tapa (gratis) con la consumición los viernes y sábados y, normalmente, acudía gente pues de allí, del barrio, pero...
   ...la cosa empezó el año pasado, cuando en invierno organizaron los jueves "De pinchos por España sin salir del Barrio". Que consistía en que cada jueves había pinchos de una comunidad autónoma. De esta manera, pudimos probar desde el chorizo a la sidra asturiano al salmorejo andaluz, pasando por el cocido madrileño o torta del Casar extremeña. Mención de ello se hizo en la prensa local.
   Visto el éxito de esta iniciativa, y una vez terminada la temática autonómica, siguieron haciendo más jueves temáticos: "La Roja", cuando vino la selección a jugar a Las Gaunas, o "Jueves Lardero" en carnaval.
   El pasado mes de febrero, volvió a empezar de nuevo la ruta autonómica. Tapa y vino (corto/mosto) por 1,50 euros.
   Como es de suponer, a lo largo de todo este año transcurrido, hemos ido a prácticamente todos los bares que participan. Por cierto, que se distinguen porque a la entrada colocan una bandera de Logroño. Pero para gustos, colores, y particularmente, haré mención de mis favoritos.
   En Mª Teresa Gil de Gárate está el Bar Los Porrones, que es el típico bar de barrio, su especialidad, el tocino light sin colesterol y el lacón. Nos gusta el sentido del humor del local. En la misma calle está La Taranta, con aire andaluz, y su especialidad es la tortita de camarones, aunque suele elaborar buenos pinchos temáticos. También es verdad que suele llenarse. Cabe mencionar otro bar, que no pertenece al grupo de los temáticos, El Perejil, en el que no podéis dejar de probar sus patatas bravas.

   Cambiando a la Calle Somosierra, tenemos el Jaspyr, que suele tener unos 5 o 6 pinchos temáticos, que no pasan desapercibidos. También destacan el Samper, con innumerables pinchos propios (tiene un único temático) o el Géminis, que normalmente elabora un par.
   Para finalizar, no sin ser menos importantes, queda la calle República Argentina, en la que tenemos El Cortijo, con mucha variedad de pinchos temáticos, cada cual más bueno, o el Bar Boston, que elabora cuatro pinchos temáticos.
   La verdad que son una docena de bares que hacen todo lo posible para que la gente conozca el barrio y sus pinchos, labor que no dejan de conseguir un jueves tras otro. A los más o menos asíduos ya nos tienen fichados, por eso nos saludan amablemente con un "¿qué tal chicas?" cuando nos ven entrar, y eso es de agradecer.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Han perdido el rumbo (VIII concurso de tapas de La Rioja)

La crítica del Sr. N'Guyen.

Ha pasado un año desde que escribí sobre este mismo tema. Y sólo puedo decir que de aquellos polvos vienen estos lodos.
Poco antes de celebrarse las logroñesas fiestas de San Mateo se fallaron los premios de este concurso de tapas 2008. Los tres primeros resultaron ser un hotel de Badarán, un restaurante de Sorzano y una cafetería de Haro. O sea, tres establecimientos ideales para ir de tapeo. Nótese, por favor, la ironía.
Y ¿qué ha sido de los bares tradicionales de tapas? Pues repasando la menguada lista de participantes, encuentro de Logroño, por ceñirme a lo que más conozco, un solitario bar de la calle Laurel y otro de la calle San Juan. Todo lo demás son hoteles, restaurantes y cafeterías.
Sí, efectivamente, tenemos un concurso de tapas en el que no participan los bares de tapas.
Es evidente que a los bares de tapas no les interesa este concurso tal y como está planteado. Posiblemente favorece demasiado a quien dispone de una cocina más equipada y más personal que dedicar a complejas elaboraciones. Y así renuncian a competir en desventaja.
Pero resulta que a quienes nos gusta el tapeo tampoco nos interesa ya este concurso. La prueba es que durante las fiestas los bares de tapas tradicionales han estado tan llenos como siempre. Y muy poca gente se ha enterado siquiera de la celebración del concurso, pues en ellos no había ninguna referencia al mismo.
La conclusión es que este concurso ya es ajeno por completo a la "cultura de la tapa", y como tal no puede sino considerarse un estrepitoso fracaso.
Eso sí, los organizadores se muestran absolutamente satisfechos e incluso hablan de cita gastronómica de referencia en el norte de España. Y mientras tanto, los visitantes del norte de España (o de cualquier otro sitio) en la Laurel sin enterarse. En fin, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Ah, y mis felicitaciones a los premiados.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Juana la Loca

Juana la Loca es un bar que se encuentra en la calle San Agustín número 41 de Logroño, en el entorno de la calle Laurel. El local es amplio y, aunque a menudo está lleno, siempre se puede encontrar sitio. Además hay lugar enfrente de la barra, junto al espectacular mural, donde se pueden apoyar también las consumiciones.

Sus especialidades son los pinchos de Hamburguesita elaborada con carne de ibérico y el Chipirón en bocatita con una deliciosa salsa. También sirven raciones, de entre las que personalmente nos quedamos con los mejillones de roca que sirven riquísimos. La carta de vinos es variada y está muy bien seleccionada.


Si a todo lo anterior añadimos que la atención es siempre excelente se comprende por qué este bar es uno de nuestros favoritos de la Laurel. Así se ha convertido en el lugar donde solemos quedar para comenzar nuestras rutas de pinchos de los fines de semana.


martes, 29 de marzo de 2005

¿Hay vida más allá de la Laurel?

El grupo que llamamos logia se reúne habitualmente los viernes para compartir unos cuantos pinchos por la calle Laurel, excusa, pretexto o quiza única razón para la reunión. Obviamente, con el paso del tiempo hemos llegado a conocer buena parte de lo que allí se ofrece (no todo, es imposible). Así que decidimos ampliar horizontes y conocer algo más del ancho mundo. Comenzamos en la calle San Juan, con timidez, casi avergonzados por salirnos del recorrido habitual, y allí encontramos nuestra inspiración en forma de vino blanco: un estupendo verdejo de Rueda que lleno nuestro corazón de poesía y nuestro ánimo de valor. Los comentarios de Nacho, experto en la materia, terminaron de convencernos: hay vida más allá de los pinchos habituales, más allá del chuletón y los pimientos. Cocinar es también una forma de arte y para apreciarla es necesario que a la vista y al oído se añadan el gusto y el olfato. Un simple trozo de queso puede combinarse para dar lugar a una explosión de sabores nuevos, que llenan el paladar y abren la vista.

Así comenzó el viaje: queríamos conocer la cocina de autor.

sábado, 30 de mayo de 2009

Mayor de Migueloa crianza

El bar Villa-Rica se encuentra en la calle Laurel esquina con la calle Albornoz. Sus especialidades son los matrimonios y las zapatillas. Pero además es uno de los bares en que más se cuida el vino. Disponen de una gran variedad de vinos de Rioja que generalmente abren en el momento en que se les pide (salvo que tengan uno recién abierto ya, claro). Algo que debería ser un ejemplo para muchos otros.
Aquí probamos este Mayor de Migueloa crianza, de la bodega homónima de Laguardia y decidimos hacerle una cata al vuelo.
Es de color picota de intensidad media alta. Aromas afrutados y a madera aunque poco intensos. Equilibrado en boca, mostrando fruta, madera, y buena acidez. Persistencia larga y agradable. El conjunto nos parece muy estimable.

lunes, 20 de julio de 2009

Riojano joven y fresco 2009

De nuevo se está celebrando esta fiesta del vino joven y de crianza que ya comentamos el año pasado. En esta ocasión, como novedad, comenzó el día 9 de julio jueves, pero en Oviedo. Si algún lector de este blog tuvo ocasión de estar allí agradeceríamos cualquier impresión que nos quisiera dejar sobre ello en los comentarios.
El pasado jueves 16 de julio ya volvió a su ubicación habitual del entorno de la calle Bretón de los Herreros de Logroño. También se celebrará en este mismo lugar el próximo jueves 23 y el también jueves 6 de agosto.
Prevenidos por lo sucedido el año pasado decidimos llegar pronto para evitar aglomeraciones, al menos mientras fuese posible. Así no tuvimos problema en hacernos con una copa y los tickets de cata, que este año no se venden por separado. Completaban el kit un cuaderno de cata y un lapicero, buena idea aunque difíciles de usar si ya tienes una copa en una mano.
Otra novedad es que la organización había dispuesto planos de situación de las mesas de las distintas bodegas presentes en el acto. Así que tomamos unos momentos para ubicarnos y nos dirigimos a visitar lo que nos pareció más interesante.
Comenzamos por la bodega San Prudencio [flash]. Aquí probamos su Envite Seducción, un original blanco semidulce que, según nos explicaron, se elabora con viura y malvasía deteniendo la fermentación en el momento adecuado. Con su agradable dulzor y su 10,5% de alcohol es un vino muy fácil de beber. También probamos su Envite crianza de 2006, servido de una espectacular botella de 5 litros, que no es ni con mucho la mayor de las que disponen en esta bodega. Intenso en aromas y equilibrado en boca es sin duda un buen tinto.
En segundo lugar nos dirigimos a Viña Ijalba [flash]. Esta bodega dispone de vinos monovarietales de todas las variedades de Rioja y en los últimos años ha ampliado su gama. Nos dejamos aconsejar y empezamos probando su Maturana Tinta de 2005. Es un vino de gran fuerza, muy amargo y extraordinariamente astringente. También probamos el Graciano de 2005. Intenso, con cuerpo, fino y bastante astringente (aunque lejos del anterior). Nos dijeron que acompañaría muy bien carnes a la brasa y yo estuve de acuerdo.
A partir de aquí visitamos alguna bodega más pero la gran afluencia de gente hacía difícil desplazarse y catar los vinos en condiciones. Tampoco los expositores estaban en condiciones de dar muchas explicaciones y en algún caso hasta se comportaban con cierta brusquedad. Así que sin nada más que reseñar nos dirigimos a la cercana calle Laurel para finalizar la jornada con unos buenos pinchos.
Y el próximo jueves habrá más.

lunes, 29 de septiembre de 2008

San Mateo 2008

La semana pasada se han celebrado en Logroño las fiestas de San Mateo, o fiestas de la vendimia. Son unos días en los que el vino está muy presente. Más si cabe que en cualquier otra época del año. Por eso es típico salir por los bares de la calle Laurel o de la calle San Juan, o incluso por otras zonas, para disfrutar de sus variados pinchos acompañados de los correspondientes vinos.
También son días de beber zurracapote en los chamizos de las peñas. O de ver los fuegos artificiales en el parque de la Ribera, que este año han sido de gran calidad.
Además se puede ir a los conciertos de la plaza del Ayuntamiento, entre los que se ha podido ver a Orishas o a Rosendo.Otra de las actividades más interesantes consiste en acudir a las numerosas degustaciones que se preparan todas las mañanas. Destaco en este apartado la de chuletas y la de ternera guisada, que si han tenido alguna pega es la larga espera por la gran afluencia de gente.Y por la noche, aparte de seguir la fiesta por los bares de la Mayor, es casi imprescindible acudir a la carpa de las peñas, donde Makoki y su grupo Vela son capaces de animar a todo el mundo con su particular estilo.Días en definitiva en los que lo único complicado es aburrirse.
Os dejo finalmente con una muestra de los fuegos artificiales del día 22 para recuerdo de quienes los vimos y conocimiento de quienes se los perdieron.

sábado, 19 de julio de 2008

Riojano joven y fresco 2008

Por segundo año se celebra esta cata de vinos jóvenes de Rioja en la calle Bretón de los Herreros de Logroño. En este caso serán cuatro jueves (17 y 24 de julio y 7 y 14 de agosto) los dias en que diferentes bodegas se acerquen a nuestra ciudad para presentarnos sus vinos.
Y ya podemos hacer balance de la primera de estas jornadas asignando en primer lugar un cero a la organización. Me explico. La cata va a dar comienzo a las 19:30 y se espera una asistencia multitudinaria. Es de suponer que al comienzo se formen filas para la adquisición de las copas y los vales de cinco catas. Se puede ir pronto y tratar de buscar un buen lugar o dejar pasar el primer agobio y aparecer más tarde. Nosotros optamos por la segunda opción, llegando hacia las 20:15 y aún así observamos filas de longitud absolutamente disuasoria. Nos vamos a tomar un pincho al Soldado de Tudelilla y volvemos un rato después. La fila ha menguado algo y resignados nos añadimos a ella. Esperamos aproximadamente media hora hasta que llegamos a ser atendidos. Otras personas con las que conversamos después nos hablan de esperas de hasta ¡una hora! Y el problema no es tanto la cantidad de gente en la fila como la lentitud con la que se avanza. El motivo: en cada puesto de venta se atiende de una en una y con cierta parsimonia a las personas que van llegando (y eso que parecía haber personal para más); además hay pocos lugares de venta y tal vez agrava la situación el que hay variadas opciones para elegir, a saber, vale de cinco catas, copa y vale, camisetas, pegatinas, etc. Lo dicho, un desastre. Espero que los organizadores tomen nota y aprovechen las próximas tres jornadas para enmendarse.
Por lo demás, pues mucha gente, algo de agobio pero buen ambiente en general. Y buen vino.
Las bodegas de este primer jueves pertenecían todas a PROVIR, la Asociación de Bodegas Familiares de Rioja.
Nosotros empezamos probando el tinto Yursun de Bodegas César del Río, de Cordovín. Nos pareció un vino correcto, con las características de los cosecheros de la zona y algo punzante.Después encontramos la mesa de Bodegas Gerardo Viteri. Como la semana pasada en Ezcaray su crianza nos causó muy buena impresión, nos acercamos a probar su vino joven, llamado Viterico. Nos comentaron que lo elaboran igual, a base de tempranillo y garnacha y con un 5% de viura. De nuevo resultó ser un vino afrutado muy agradable de beber.La siguiente visita fue para Bodegas Francisco García Ramírez [flash] de Murillo de Río Leza. Su tinto Heredad Garblo es un vino de cuidada elaboración que nos pareció muy equilibrado.El tinto de 2007 de Ramírez de la Piscina, de San Vicente de la Sonsierra ya lo probamos en la presentación de la añada que hizo PROVIR en Riojafórum. En esta ocasión confirmamos nuestra impresión de que se trata de un buen vino, suave y afrutado, como suelen ser los de aquella zona.Por el contrario el Murmurón, de Sierra Cantabria [flash], también de San Vicente y que también probamos en Riojafórum, es un tinto de maceración carbónica en el que se busca no la tradición sino la modernidad. Y siento decirlo, pero su aroma tan excesivo me recuerda más a barnices que a frutas. Es cuestión de gustos y este vino no cuadra con el mío. Aunque justo es reconocer que la bodega acumula numerosos premios internacionales.Y ya con el tiempo bien cumplido (si no recuerdo mal, la cata debía terminar a las 21:30 y eran casi las 22:00) todavía tuvimos la suerte de probar para finalizar la jornada el Chulato de Bodegas Abeica de Ábalos. Es un vino que conocemos bastante bien porque se sirve como tinto de la casa en varios bares de la calle Laurel y sus aledaños. Un cosechero correcto y afrutado que siempre resulta agradable de beber y más aún si va acompañado de algún pincho.Hasta la próxima semana.

viernes, 6 de octubre de 2006

El Soldado de Tudelilla

Vivimos en una ciudad de provincias en expansión. En los últimos cinco o seis años, hemos visto surgir barrios periféricos de los que a menudo no conocemos ni sus nombres, centros comerciales que nos han hecho un poco más esclavos de los coches, palacios de deportes, de convenciones, de congresos... La pequeña ciudad está creciendo a un ritmo que a veces produce cierto vértigo. En medio de esta vorágine es bueno tener un punto de referencia, algo sólido que permenezca invariable e inmóvil, que nos recuerde quiénes somos y qué es lo que nos hace felices: una seña de identidad (sin deseos ni aspiraciones nacionalistas, of course ;-))

El bar "El Soldado de Tudelilla", uno de los más tradicionales y queridos de la Calle Laurel de Logroño (aunque realmente se encuentra en la adyacente calle de San Agustin), es un buen rincón en el que mantener esa memoria propia. Cuenta con un pequeño comedor en su interior, al que, imperdonablemente, nunca he llegado a entrar. En su barra solemos encontrar todo lo que queremos, no nos hace falta más. El Soldado tiene mucho dónde elegir. Sus ensaladas de tomate son increíblemente adictivas a pesar de lo sencillo de su elaboración. Su secreto a voces está en utilizar tomate local de temporada, madurado al sol y tan rico en sabor que no necesita más acompañamiento que un poco de cebolla, aceite de oliva, sal y vinagre de vino. Es terrible engancharse a ellas, pues cuando se acaban los tomates de temporada, se dejan de servir las ensaladas y el síndrome de abstinencia puede ser serio. También se puede optar por pequeñas tapas de queso manchego o embutidos o, si se quiere algo más contundente, huevos con chorizo o jamón, perdiz escabechada, etc. Pero nuestras tapas preferidas, aquellas que nos hacen volver a nuestra cita ineludible de los viernes son dos: los bocatitas de sardinillas con guindilla picante (y su variante con anchoas en salazón), por una parte, y las aceitunas de aliño casero con anchoas, por otra.



El Soldado es además el sitio perfecto para pedir viño del año sin temor a equivocarse. Este verano han estado sirviendo un Medrano Irazu del Villar de Álava, afrutado y fresco, que combina a la perfección con los bocatitas y las aceitunas.

Creo que hay cierta historia sobre el origen del local y sus dueños que yo no recuerdo. Espero que alguno de mis compañeros del B-logia nos lo cuenten.

lunes, 15 de junio de 2009

Puerta Vieja crianza 2005

Catamos al vuelo este crianza de Bodegas Riojanas, de Cenicero. Presenta un intenso tono picota. Aromas a madera y frutas maduras. En boca nos da una sensación algo terrosa, buena acidez y un leve amargor. Persistencia media. Bueno en conjunto.
En esta ocasión realizamos la cata en el Gárgonich, un bar de la calle Laurel de Logroño que se cuenta entre nuestros favoritos. Atención excelente, pinchos sabrosos y variedad de vinos son sus valores. El gargonito (una rica mini hamburguesa con queso) o los tronquitos rellenos de distintos ingredientes son algunas de sus muchas especialidades.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cata con Viñedos del Ternero en La Tavina

La Tavina es un bar situado justo al comienzo de la calle Laurel de Logroño. En su barra se puede disfrutar de gran número de vinos de distintas características y procedencias así como de deliciosas tapas. Además tiene en sus pisos superiores una vinoteca (con cerca de 500 referencias de vinos) y un comedor.

En su vinoteca se celebran a menudo interesantes catas, como la que hoy nos ocupa y que tuvo lugar el pasado lunes. Para estar al día de todas sus actividades nada como seguir su twitter. Eso sí, conviene apuntarse pronto a aquello que nos interese porque las plazas se agotan con rapidez.

Para quienes escribimos en este blog, así como para quienes nos leéis, Viñedos del Ternero no es precisamente una bodega desconocida. De hecho hemos disfrutado de sus vinos en varias ocasiones y siempre nos han encantado. Especialmente recordamos la visita que hicimos a la propia bodega hace ya siete años (cómo pasa el tiempo) y que nos permitió conocer en detalle sus especiales circunstancias.

Se encuentra la bodega en la Finca el Ternero, un enclavado de Miranda de Ebro (Burgos) en la provincia de La Rioja, que linda con Sajazarra, Cihuri y Galbárruli, a poca distancia de Haro. Está adscrita a la DOC Rioja y es, por tanto, la única bodega de Castilla y León que elabora vinos de esta denominación calificada. Su situación relativamente elevada (unos 650 metros) en la falda de los montes Obarenes y sus bosques de piceas, encinas y pinsapos dotan a sus uvas de un carácter especial.

La propiedad de la finca ha cambiado hace unos tres años y ahora, nos cuentan, están intentando establecer una clara imagen de marca pero manteniendo el carácter de sus vinos. Especialmente en el caso de su Picea 650, enseña de la casa. Siguen vendiendo gran parte de la uva que producen lo que les permite mantener una baja producción (4.000 Kg. por hectárea) y a la vez realizar una selección de las uvas que destinan a sus vinos. Esto les asegura que mantienen una gran calidad.

Comenta la cata por parte de la bodega Jonatan Pérez y comienza cuando probamos su aceite, elaborado con aceitunas cultivadas también en la propia finca. Además nos comentan que también se ha empleado en la elaboración de las tapas que vamos a tomar acompañando a los vinos. Un muy buen detalle.

El primer vino que probamos es una novedad para nosotros: Hacienda El Ternero Blanco Fermentado en Barrica 2012. Variedad viura a la que se ha añadido una pequeña cantidad (2%) de sauvignon blanc para dotarla de más aroma. Las barricas son todas de roble francés de grano fino y tostado suave. Las nuevas se reservan para este blanco y para el Picea 650.


Junto con el blanco disfrutamos de una ventresca con pimientos y cebolla pochada. Muy buena combinación.


El segundo vino es el Hacienda El Ternero Crianza 2009. Un crianza "premium" que situan un peldaño por encima del Miranda que nosotros conocíamos. Variedad tempranillo con un 5% de mazuelo y 14 meses de crianza en roble francés. Lo encontramos extraordinario.


Viene acompañado de una terrina de manitas de cerdo deliciosa. Las manitas son una de mis debilidades y esta terrina está buenísima y perfectamente deshuesada. Una gozada.


El tercer vino que probamos es el Hacienda El Ternero Reserva 2009. De nuevo tempranillo y 5% de mazuelo en un tinto que tiene mucha vida por delante. Como curiosidad nos comentan que algunos años el mazuelo no alcanza su maduración óptima y lo reemplazan por cabernet. Previsiblemente este 2013 deberá ser así.


Junto con el Reserva disfrutamos de un rabo de toro sobre parmentier. Estaba tan rico que ni tiempo me dio a fotografiarlo. Bueno, vale, se me olvidó. :-) Pero lo que no se me olvida es lo tierno y sabroso que estaba y lo bien que combinaban carne y vino.

Como gran final catamos el Picea 650 2006, un vino cuyo nombre recuerda la altitud de la finca y los picea abies que se encuentran en ella. Principalmente tempranillo con un poco de mazuelo, criado en barricas nuevas de roble francés, muestra una gran elegancia y complejidad tanto en aromas como en boca. Sin duda es un gran vino.


Finalizamos el apartado de tapas con un cremoso de queso con almendras que nos sirve de postre.


Termino el relato de tan interesante cata con una imagen de todas las botellas que fueron pasando por nuestra mesa. Nos llamó mucho la atención la etiqueta del blanco impresa por ambos lados y pensada para leerse a través del vino.


Nuestro agradecimiento tanto a la bodega Viñedos del Ternero como a La Tavina por la organización de esta cata de grandes vinos y deliciosas tapas.

miércoles, 2 de junio de 2010

Cata de blancos de Rioja

Bien es sabido que en Rioja la mayor parte del vino que se elabora es tinto. El blanco siempre ha tenido una menor importancia, cuando no ha sido abiertamente despreciado. Y sin embargo muchas bodegas elaboran blancos de muy buena calidad, en algunos casos excelentes, y a veces hasta vinos verdaderamente únicos.

Este tema surgió hace tiempo conversando con unos amigos en Ciudad Real mientras disfrutábamos de los buenos vinos locales acompañados de unas tapas. Y así quedamos que cuando viniesen ellos a La Rioja íbamos a probar algunos de estos blancos que son muy poco conocidos fuera de aquí.

La ocasión llegó el pasado fin de semana. Preparé tres blancos de Rioja y ellos trajeron de La Mancha un excelente queso para tomar junto con el vino. La elección de los vinos no voy a decir que fuera fácil, pero tampoco demasiado difícil pues me dejé guiar por un criterio tan subjetivo como mi propio gusto. Casi más difícil fue encontrar esos vinos que, por desgracia, tienen una distribución bastante limitada.

Comenzamos con el Muga 2009. Un blanco joven que para mi gusto es uno de los mejores de Rioja. Elaborado casi en su totalidad (90%) de viura y el resto malvasía, fermenta en barricas nuevas de roble francés, lo que lo suaviza y dota de más variedad de aromas. Nosotros lo encontramos limpio y brillante, de tono pajizo con reflejos verdes. Aromas intensos de tipo frutal, cítricos, pera. Y fresco en boca con una notable acidez, dejando un posgusto levemente amargo de buena y agradable persistencia. Un vino que está, sin duda, en su mejor momento.

En segundo lugar llega el que consideramos la estrella de la jornada. Se trata del Viña Tondonia Reserva 1992 de López Heredia. Un vino verdaderamente excepcional, único en el mundo. Sale de la bodega con 18 años de edad tras una larga y cuidada crianza en barrica y en botella. Y se encuentra en su punto. A la vista presenta un hermoso color dorado, muy bien conservado para su edad. En aromas es verdaderamente espectacular, gracias a la extraordinaria complejidad que le otorga su larga estancia en madera, que sin embargo no oculta las frutas blancas en forma de confitura. Sensación que se repite en boca, donde el placer se mantiene con su larga persistencia. Abrir una botella de este vino es siempre un acontecimiento.

Terminamos con otro vino totalmente diferente, Alicia Rojas malvasía semidulce 2008. Una pena, por cierto, no haber podido encontrar el de 2009. Si ya los vinos blancos son minoría frente a los tintos, el encontrar un blanco que no sea fundamentalmente de viura es una verdadera rareza. Este vino es un monovarietal de malvasía que Finca Alicia Rojas viene elaborando tan sólo desde 2006. Y creo que han logrado un resultado verdaderamente notable. Al ser un vino joven ya en su segundo año esto se notaba inicialmente en sus aromas, aunque poco a poco se fue abriendo para mostrar notas melosas. Pero es en boca donde disfrutamos de su dulzor y su equilibrio que muestra su buena elaboración.

Tras la sesión de vinos blancos nos fuimos de tapeo por la calle Laurel. Y nos pasamos a los tintos. Para completar la jornada, acompañamos los correspondientes pinchos con los crianzas de Beronia, Viña Cubillo, Alcorta y Ontañón. Una gran ocasión en la que disfrutar de buenos vinos en mejor compañía.

domingo, 22 de febrero de 2009

A cenar en El Soldado de Tudelilla

Tradicionalmente por la calle Laurel de Logroño se cena "de pinchos", esto es, entrando en diversos locales y probando una o varias de las tapas disponibles, acompañadas por un vino (chato, tinto, crianza) o un "corto" (de cerveza). En "el soldado de Tudelilla", como ya sabemos, tienen unas ensaladas excelentes y varios pinchos, de los cuales el "capricho" de sardina con guindilla es el más solicitado.

En el interior hay un pequeño restaurante muy tradicional con unas pocas mesas y un menú muy sencillo: ensaladas y huevos. A pesar de su sencillez, conviene reservar, pues es bastante pequeño, como digo, y en los fines de semana suele estar muy solicitado, especialmente por cuadrillas o grupos de amigos que quieren cenar sentados.

Un viernes estuvimos allí siete personas y pedimos dos ensaladas y siete segundos platos: seis de huevos fritos con guarnición (jamón, fritada, pimientos) y una tortilla de chorizo (siempre tiene que haber un "rarito" :-) La verdad es que tienen una variedad de tortillas muy amplia, de atún, de chorizo, de jamón. Las preparan bastante bien, con el huevo bien cuajado y abundante contenido, demostrando que hay vida más allá de la omnipresente tortilla de patatas.


Los huevos estaban fritos a la plancha, no en sartén, lo que les da un toque ligeramente distinto al clásico huevo frito de casa. Se presentan acompañados de la guarnición elegida. Como opción, también se puede pedir una fuente de patatas fritas para compartir.


La ensalada es, a mi juicio, el plato estrella. Con abundante cebolla, atún, tomate y aceitunas, y aliñada con vinagre y aceite de oliva, la calidad de los ingredientes determina la exquisitez del conjunto. La imagen habla por sí misma.



Para acompañar, vino de la casa (Medrano Irazu) y de postre un poco de queso. El precio por comensal oscila entre los diez y quince euros, según el número de platos compartidos que se haya pedido. Puede parecer caro para un menú tan limitado (he oído muchas veces esa crítica), pero, a mi juicio, es acorde con la calidad del producto.