Si seguís nuestras andaduras por Twitter, pudísteis comprobar que el pasado Lunes 29 de octubre no lo pasamos nada mal. Tuvimos la oportunidad, gracias de nuevo a la Guía Peñín, de asistir al Salón de los Mejores Vinos de España, ocasión en la que se presentaba la nueva Guía 2019, esta vez en Ifema en Madrid.
Tras descargar el listado de Bodegas y Vinos que se presentaban al Salón, lo mejor que hicimos mientras desayunamos fue seleccionar las mesas que más nos llamaban la atención, bien por conocer nuevas Denominaciones de Origen, o bien por probar algún vino singular, de los que no se suelen ver tan comúnmente.
Dicho y hecho, nos presentamos en la entrada con nuestras acreditaciones, dejamos abrigos y maletas en el ropero que se habilita para los asistentes, y fuimos a recoger nuestras copas Riedel antes de situarnos frente al gran cartel con la organización de mesas y listado de bodegas. Una vez marcadas en el plano y con el cuaderno de cata en mano, nos lanzamos de pleno a nuestra misión del día: disfrutar de los Mejores Vinos de España.
Primero elegimos Bodegas San Alejandro, con la intención de probar su Baltasar Gracián Garnacha Viñas Viejas 2016, y también nos dieron a probar Baltasar Gracián Garnacha 2017, ambos monovarietales de esta tradicional uva de la D.O. Calatayud. En el Salón presentaban otros 6 vinos que seguramente serían tan espectaculares como el joven y el crianza que catamos.
Viajamos hasta la D.O. Rueda, para probar el Castelo de Medina Sauvignon Blanc Vendimia Seleccionada 2017. Esta bodega tiene unas 180 Ha de viñedo y elabora aproximadamente un millón de botellas, en concreto de este vino salen al mercado unas 12.000 botellas, ya que es una selección de fermentación sobre lías. Un sauvignon bastante suave. También probamos el Verdejo 2017.
En la lista teníamos Abadal, más que nada por conocer la D.O. Pla de Bages, pero Peñín también la tenía en las llamadas "Zonas por descubrir", presentaban 5 vinos en el Salón. Nosotros probamos dos varietales de uvas autóctonas. Primero el tinto Mandó 2016, con un profundo olor a gominola de cereza, color teja claro y una graduación de 12º. Una agradable sorpresa del que se elaboran unas 4.000 botellas. Después el blanco Picapoll 2017 elaborado sobre lías durante seis meses y que nos resultó muy expresivo.
Nos trasladamos hasta la D.O. Navarra, a Bodegas Castillo de Monjardín para catar su Chardonnay 2014, el reserva Chardonnay Selección 2016 y, sobre todo, el Chardonnay 1998 Gran Reserva, sencillamente increíble, personalmente, jamás había probado un vino igual, difícil de superar.
Volvemos a Aragón, esta vez para conocer Amprius Lagar, en concreto su Gewürztraminer 2015. Un blanco muy floral, sin acidez y sin barrica en dos años sobre lías. También entre las Mesas por descubrir que recomendaba Peñín.
Pasaba el tiempo, y teníamos que hacer alguna parada técnica en el puesto de Jamón de Teruel, que tenía un cortador para probar este fantástico manjar recién cortado, una delicia. También mencionar que en cada mesa había picos de pan artesanos de Obando, que vienen perfectos para cambiar de un vino a otro.
Continuamos con Bodegas Volver, una bodega que cultiva variedades autóctonas de uva dentro de la D.O.P. Alicante con una intención, según nos contaron, salir de la filosofía tradicional para crear vinos de alcance internacional. Queríamos probar su tinto estrella, pero antes tuvimos la ocasión de empezar con Tarima Hill 2016, un 100% monastrell con cuerpo, seguido de Tres Equis 2015 un tinto 60% monastrell con 40% cabernet sauvignon y 15.5º. El Triga 2015 es un vinazo, 85% monastrell y 15% cabernet sauvignon, realiza la maloláctica en roble y tiene 16º pero sin notarse su alta graduación.
De la Bodega Sommos sorprende, sobre todo, su vanguardista arquitectura que nos mostraron en una tablet cuando nos acercamos a su mesa, para conocerlo in situ tendremos que ir hasta la D.O. Somontano. Aquí probamos Glárima de Sommos 2017 un monovarietal de chardonnay, y Sommos Varietales 2017 en el que mezcla chardonnay, gewürztraminer y pinot noir, dando como resultado un blanco pajizo muy fresco.
En una mesa cercana estaba Bodegas Asenjo & Manso, de la D.O. Ribera del Duero, y aunque no teníamos pensado visitar esta mesa, lo cierto es que merece la pena probar su A&M Autor 2011 y el que aún no había visto, el Silvanus Edición Limitada 2015 con 14 meses en barrica.
Continuamos con Castillo de Aresan, una pequeña bodega perteneciente al grupo Les Grands Chais de France, que elabora monovarietales en Castilla La Mancha, a unos 750m de altitud y que tiene unas 17 variedades de uva. Se presentaban en el Salón con un muy buen Petit Verdot. Nos atendió muy amablemente Paola Cuadrado, quien además tuvo el detalle de facilitarnos una botella para abrir en nuestra próxima cata. Así que en breve hablaremos más de este vino.
En la mesa de Bodegas y Viñedos Illana probamos los 3 vinos y alguno más que elabora, todos monovarietales: petit verdot, bobal y tempranillo. Todos ellos expresivos y equilibrados con más o menos crianza en barrica. Pertenece a la D.O.P. Ribera del Júcar.
Sin darnos cuenta, nuestro tiempo se iba agotando, pero aún así hicimos alguna que otra parada para conocer, entre otras, Soto y Manrique, una pequeña cooperativa de la recién creada D.O.P. Vinos de Cebreros que reúne en torno a 12 bodegas. La Viña de Ayer Albillo Real 2017 está elaborado como si fuera un tinto, La Viña de Ayer Garnacha 2016 es un tinto con poca capa elaborado con uvas de viñedos de 60 años, y Naranjas Azules Garnacha 2017 un rosado de prensa directa, con frescor y acidez de viñedos sobre suelos graníticos y de pizarra, es un vino provenzal de 13.5º. Recomendado también en las Mesas por descubrir.
Para finalizar, y ya casi de camino a la salida, no pudimos resistirnos a los Godellos de la D.O. Valdeorras, en concreto a los de O Luar do Sil, una bodega del grupo Pago de los Capellanes. Aquí degustamos los tres vinos que se presentaban en el Salón. Godello 2015: un blanco con olor a fruta madura, miel y dulce en boca, con un toque suave a madera y elaborado sobre lías. Godello sobre lías 2016: tiene 6 meses sobre lías, muy floral y de viñedos graníticos que le da ese toque mineral, ideal para arroces y ensaladas. Y el Godello 2017 con un toque de amargor al final perfecto para tomar en barra.
El día no nos dio para más, una lástima, pero también un placer asistir una edición más al Salón de los Mejores Vinos de España de la Guía Peñín. Muchas gracias de nuevo a la organización por contar con nosotros y gracias a las bodegas y a las personas de las mesas que tan amablemente nos contaron más detalles de sus vinos y bodegas. Gracias también a mi compañero Guillermo, que para estos eventos viene bien ir más de uno para poder escribir, sacar fotos, twittear, sostener la copa...
Nos veremos pronto.
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lunes, 5 de noviembre de 2018
XIX Salón de los Mejores Vinos de España - Guía Peñín
Etiquetas:
Bodegas,
Guía Peñin,
Uva,
Vinos
Ubicación:
Av. Partenón, 5, 28042 Madrid, España
domingo, 28 de febrero de 2016
Real Sitio de Ventosilla
El Real Sitio de Ventosilla pertenece al municipio de Gumiel del Mercado (Burgos), en la carretera C-619 que une Aranda de Duero con Palencia. Se localiza junto a la desembocadura del río Gromejón en el Duero. Para empezar, hablaremos un poco de historia.
Es a partir de 1503 cuando la finca Ventosilla pasa a poder de la Corona, debido a la venta por parte del Conde de Ribadeo a la reina Isabel la Católica. Desde ese momento obtiene el título de Real Sitio y hasta 1921 no vuelve a manos particulares. Será la familia Velasco la que transformará la finca en un modelo de explotación agropecuaria. Hasta entonces, esta finca, que actualmente está considerada como la más extensa del norte de España con sus 3.000 ha., había servido de refugio para reyes y nobles. En el 1600, el Duque de Lerma construye el Palacio, hoy en día Posada Real, para que el Rey Felipe III se retirara y disfrutara en esta zona, rica en caza en otras cosas.
En 1986, Javier Cremades se convierte en propietario y, desde entonces, es la familia Cremades, de origen valenciano, la regente de esta gran finca. Es Don Javier, el abuelo, quien decide apostar por el viñedo y plantar numerosas viñas a lo largo del recinto, compartiendo su uso con el agropecuario.
Nosotros empezamos la visita por la finca. La explotación ganadera se compone de numerosas reses, entre ellas 1.800 ovejas, de las que se extrae la leche para elaborar el riquísimo Queso. También hay una vaquería con 430 vacas de las que salen unos 12.000 litros de leche al día. De ahí, una parte se vende a una central lechera de la zona, el resto se vende como leche fresca en muchos establecimientos, sobre todo de la comarca. Visitamos la zona de vacas pero también la zona donde tienen a los terneros, muy cuidados y atendidos.
La explotación agraria es exclusiva para la alimentación del ganado, es decir, que lo que se produce es para autoconsumo, no se vende al exterior. De esta manera tenemos diferentes cereales, girasol y forrajeras. También se apuesta por una superficie mínima forestal, por lo que se conserva vegetación autóctona del monte, como la encina o el pino, y también se planta chopo, entre otros.
La explotación agraria es exclusiva para la alimentación del ganado, es decir, que lo que se produce es para autoconsumo, no se vende al exterior. De esta manera tenemos diferentes cereales, girasol y forrajeras. También se apuesta por una superficie mínima forestal, por lo que se conserva vegetación autóctona del monte, como la encina o el pino, y también se planta chopo, entre otros.
Otra manera de comprobar la autosuficiencia, es a través de la energía. La finca cuenta con una central hidroeléctrica construida en 1942 y también con un recinto de placas solares. Toda la energía producida es para consumo de la explotación.
El viñedo, como hemos indicado, no aparece en la finca hasta finales de los años 80, poco después de la creación del Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero. Son 520 hectáreas las actuales, divididas en varios pagos: Hoyo del Dornajo, La Mina, Salguero, Valdelayegua, Los Robles y El Pino, se localizan en las partes más altas de la finca. El primero es el más importante, ya que es el destinado al vino de autor Élite y Adaro, a capricho del abuelo. La segunda se destina a los vinos reservas y grandes reservas, aunque no se elaboran todas las añadas. Las variedades de uva que podemos encontrar son Tempranillo, Cabernet sauvignon y Merlot. Como curiosidad, mencionar que la vendimia se realiza a mano, no se utiliza maquinaria alguna.
El viñedo, como hemos indicado, no aparece en la finca hasta finales de los años 80, poco después de la creación del Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero. Son 520 hectáreas las actuales, divididas en varios pagos: Hoyo del Dornajo, La Mina, Salguero, Valdelayegua, Los Robles y El Pino, se localizan en las partes más altas de la finca. El primero es el más importante, ya que es el destinado al vino de autor Élite y Adaro, a capricho del abuelo. La segunda se destina a los vinos reservas y grandes reservas, aunque no se elaboran todas las añadas. Las variedades de uva que podemos encontrar son Tempranillo, Cabernet sauvignon y Merlot. Como curiosidad, mencionar que la vendimia se realiza a mano, no se utiliza maquinaria alguna.
La bodega se contruyó semiexcavada en la ladera del monte. Tras ponernos bata y gorro, empezamos la visita por la sala de embotellado, para pasar a la zona de los depósitos de acero inoxidable, la impresionante sala de barricas, la de jaulones hasta llegar a la sala de los reyes o de nichos.
Pero el mejor momento, sin duda, fue el de la cata. Pudimos probar dos vinos, uno de ellos de la Bodega Prado Rey en Rueda. También el queso de oveja curado y semicurado, y para acabar el Aceite 100% arbequina, ya que la familia posee una finca de olivar en el sur de Madrid.
Prado Rey Verdejo 2015. Comenzamos con este blanco monovarietal de un color amarillo brillante, intenso y limpio. En nariz intenso medio, con olor a frutos verdes intensos y afrutado como piña o plátano. En boca redondo aunque ligeramente ácido.
Adaro crianza 2012. Es el llamado "Vino del abuelo", el sueño desde el principio y el reto personal de Don Javier. Con un color vivo y limpio tonos grosella o picota, tiene una lágrima lenta. En nariz quizá es menos intenso que el anterior, destaca primero el olor al tostado de la madera, seguido de notas a frutos rojos maduros. En boca es astringente al principio pero aterciopelado poco después, también se nota el origen afrutado y la madera.
Y hasta aquí nuestra visita al Real Sitio de Ventosilla, algo más de tres horas en las que recorrimos una gran finca, visitamos una moderna bodega y probamos dos vinos excelentes. Recomendable para visitas en familia, los niños agradecerán ver a los animales desde cerca, pero sobre todo para los mayores, quienes disfrutamos del vino de la mejor manera posible.
Ubicación:
09443 Ventosilla, Burgos, España
lunes, 9 de noviembre de 2015
Evolución de la maduración del grado alcohólico probable en tempranillo en la DOCa Rioja campaña 2015
Anualmente unos meses antes de vendimias el Consejo Regulador de Denominación de Origen Rioja emite unos boletines de maduración que nos permiten observar la evolución del estado sanitario y madurativo de las principales variedades de uva de la DOCa Rioja. En la campaña 2015 desde el Consejo Regulador se han emitido un total de 5 boletines de maduración de los que hemos extraído los valores correspondientes al grado alcohólico probable para la variedad tempranillo.
| Evolución del grado alcohólico probable. Valores promedio de muestreo de variedad tempranillo. |
Después de realizar el promedio de los valores de los boletines de maduración para el parámetro de evolución del grado alcohólico probable en la variedad tempranillo y para la generalidad de la DOCa Rioja se observa que en la campaña 2015:
- En 29 días (24 de agosto -boletín 1º- a 22 de septiembre -boletín 5º-) se aumenta 2º alcohólicos probables.
- En el promedio general se produce un aumento de 0.5 grados alcohólicos probables entre fechas de boletines en las parcelas muestreadas.
- El valor correspondiente al grado alcohólico probable mas alto en los muestreos se recoge el 14 de septiembre y es de 14.96º en una parcela del municipio de Tudelilla.
Con los boletines de maduración también podemos realizar una distribución geográfica por municipios de la evolución de la maduración en Rioja.
![]() |
| Evolución del grado alcohólico probable en las zonas de muestreo en la DOCa Rioja |
domingo, 6 de abril de 2014
Las Arribes del Duero
Sí, habéis leído bien, he escrito "Las" y no "Los" porque esta vez fui a visitar la parte salmantina del Parque Natural "Arribes del Duero", y allí se dice "Las", al contrario que sus vecinos zamoranos. Así que lo podréis ver escrito de ambas formas y estará bien en los dos casos.
Una vez aclarado el tema del nombre, hablaré un poquito del
Parque como tal. Como ya he indicado, se localiza entre las provincias de
Salamanca y Zamora, englobando 37 municipios. El Parque, de 106.500 ha, es una falla que el río Duero aprovechó para transcurrir y que hace frontera natural con Portugal. El paisaje es espectacular, pues
lo más sorprendente son las paredes verticales que forman el gran cañón y que
tienen un desnivel de más de 300m en algunos puntos. Además del cañón del
Duero, se pueden visitar los municipios que rodean el Parque y que tienen una
belleza singular, alguna que otra bodega, ya que forman parte de la D.O.Arribes y, por supuesto, otros rincones que nos da la Naturaleza.
La zona está formada de multitud de minifundios separados por los típicos muros de piedra granítica. Las principales producciones agrícolas son la vid y el olivo, muchos de ellos en bancales. En cuanto a ganadería hay ovina, bovina y caprina. No hay una vegetación de tipo bosque, pero el matorral siempre está verde. Quedan grandes robles y encinas en las dehesas que cobijan y dan sombra a otro tipo de ganadería. Aunque muy importante para la zona es el turismo y los productos agropecuarios: vino, aceite, queso, mermelada, etc.
Me di cita con unos cuantos amigos en la localidad de
Barruecopardo, dispuestos a pasar un gran fin de semana disfrutando del lugar,
la gastronomía y los vinos, además de la compañía, por supuesto.
Tras unas cuantas horas de viaje y kilometros a nuestras espaldas, llegamos al lugar (que linda con Portugal) y teníamos que reponer fuerzas. Así que, para cenar, tomamos productos de la zona como embutidos y
quesos, y también probamos bacalhau à brás acompañado de un vino ecológico de la Bodega Viñas del Cámbrico, y perteneciente a la DOP Sierra de Salamanca, llamado “575 uvas
de Cámbrico 2009” compuesto por uva Tempranillo 58%, Rufete 35% y Garnacha 7% y
envejecido 18 meses en barrica, hecho que le da un toque a fruta madura y aromas florales. Ver ficha.
Ya por la mañana fuimos a ver uno de los lugares más visitados de la zona, el Pozo de los Humos, ubicado en la localidad de Masueco. Se trata de una cascada formada en el río Uces y que tiene una altura de unos 50 metros. Al caer el agua forma una gran cortina de vapor donde se toma el nombre de "humos". Es interesante ver la cascada en época de deshielo, cuando el caudal es mayor y, por lo tanto, el "humo" es mayor. Llegar es sencillo ya que está bien señalizado desde el pueblo. Se puede ir en coche hasta un pequeño aparcamiento y desde ahí se baja andando al pozo, donde hay carteles explicativos y una pequeña pasarela con vistas al vacío. También se puede ver la cascada desde arriba al otro lado del río, en la localidad de Pereña de la Ribera.
Tras el espectacular paseo al Pozo, nos dirijimos hacia Aldeadávila de la Ribera para visitar la Bodega Arribes del Duero. Allí nos contaron que la cooperativa se formó a principios de los años 90 y que ellos fueron también los que impulsaron la creación de la D.O. Arribes. Esta bodega tiene una capacidad de un millon de litros, y aunque en los comienzos prácticamente toda la producción iba destinada a granel, en la actualidad eso ha cambiado, ya que la mayor parte se embotella y se comercializa. Su marca es Arribes de Vettonia. Las uvas provienen de viñedos antiguos, localizados en bancales y en pequeños minifundios tradicionales, que son recogidas manualmente, pues son cepas de vaso. Suelen tener 2.500 cepas por hectárea. Los suelos son de granito y pizarra y la zona goza de un microclima que provoca que tenga gran luminosidad y evite las heladas. Las variedades de uva son autóctonas, las tintas como la Juan García, Rufete y Bruñal, y las blancas como la malvasía.
Tras unas cuantas compras en la tienda de la que disponen (además de vino hay muchos productos de la zona: miel, queso, embutido, aceite,...) fuimos a comer al pueblo de Aldeadávila. Elegimos el Restaurante El Paraíso. Tras tener que repetirnos la carta por la multitud de platos a elegir, yo me decanté por unas tradicionales patatas meneadas y carrilleras guisadas. Todo riquísimo y altamente recomendable.
Sin casi tiempo para hacer la digestión (y haciendo honor a Carlos Sáinz), bajamos deprisa por las numerosas curvas cerradas hasta el embarcadero de la Playa del Rostro, donde teníamos paseo en barco por el Duero. La ruta en el catamarán fue espectacular, ya que se navega por las calmadas aguas del río mientras la guía va explicando la historia del lugar, la fauna, la vegetación, etc. Para los apasionados de las rapaces es ideal puesto que se pueden ver especies como la cigüeña negra, el águila real o los alimoches. El recorrido dura hora y media aproximadamente y se llega aguas abajo hasta la presa de Aldeadávila. Son impresionantes los cortados en el relieve y la verticalidad de las paredes. En el regreso al punto de partida se permite salir a la popa para fotografiar, guardando siempre silencio.
Como antes no nos había dado tiempo a visitar la localidad, al acabar el paseo subimos a Aldeadávila de nuevo antes de afrontar la noche del sábado. En una de las plazas del pueblo hay un Monumento al Cabrero, en honor a todos los que vivían en las Arribes durante todo el año mientras que sus mujeres eran las encargadas de subir al pueblo cada día a vender la leche y el queso. Una vida muy dura la de estas personas que ha terminado por extinguirse. Sin embargo, algunos cabreros siguen bajando puntualmente a las Arribes para pastar.
Volvimos a Barruecopardo para cenar, en esta ocasión fuimos al Centro de Turismo Rural "La Buhardilla" donde pedimos varias cosas: crema, sopa castellana, entrecot, trucha, etc. La cocina es tradicional y casera y estaba todo delicioso. Después fuimos a tomar algo a los bares del pueblo donde charlamos y pasamos un buen rato con los chavales de allí, quienes precisamente estaban ensayando bailes populares y nos animaron a que nos uniésemos a ellos, cosa que algunos de nosotros hiciera con algo de torpeza, sobre todo el baile de la botella. Fue muy divertido.
Ya el domingo, antes de partir, dimos un último paseo por el pueblo y subimos a lo que llaman El Castillo, que es un alto donde hay mesas y barbacoas para los días veraniegos. Allí recordamos viejas anécdotas de anteriores encuentros y nos reimos bastante. Lo ideal para despedirse hasta la próxima vez.
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