martes, 17 de diciembre de 2013

Conde de los Andes blanco reserva 2006

Según las normas establecidas por el Consejo Regulador de la DOC Rioja el tiempo mínimo de crianza que debe tener un vino tinto para ser considerado un reserva es de tres años. De ellos, al menos uno debe ser en barrica. Menos conocidas son las normas que establecen que un blanco para ser considerado reserva debe tener al menos dos años de crianza, de los cuales un mínimo de seis meses serán en barrica.

Y digo que las normas para blancos son menos conocidas, porque hay pocas bodegas que elaboren vinos blancos con crianza. En este momento recuerdo tres: López Heredia (cuyos blancos superan con mucho el mínimo establecido), Marqués de Murrieta y Paternina, bodega de la que procede el vino que quería comentar hoy.


El blanco Reserva Conde de los Andes también supera en su crianza los tiempos mínimos citados, pues siendo de 2006 ha salido de la bodega (cuando la visitamos recientemente) con siete años y habiendo pasado 18 meses en  barricas de roble. Se elabora de las variedades viura y malvasía y su grado alcohólico es del 12,5%.

Por sus características nos explicaron que puede acompañar a distintos alimentos tal como lo haría un tinto reserva. También es un vino que no debe beberse tan frío como los habituales blancos jóvenes, pues su estructura admite, o casi diría exige, una mayor temperatura para disfrutarse adecuadamente.

A los aromas propios de la viura añade los detalles de la madera muy bien integrados. En boca encontramos un vino de extraordinaria finura que muestra gran equilibrio entre todos sus matices y que resulta muy agradable de beber.

Lo cierto es que aunque no lo veo adecuado para acompañar carnes a la brasa, sí que se desenvuelve perfectamente con otras carnes. Nosotros lo encontramos muy bien junto a unas albóndigas y también estuvo perfecto acompañando a una lubina al horno.

lunes, 16 de diciembre de 2013

La lonja de Piñeiro

Marisquería La lonja de Piñeiro.
Avenida Portugal, 39
26001 Logroño (La Rioja)
Teléfono: 941.545.151

Recientemente en el centro de Logroño se ha inaugurado el restaurante-marisquería La Lonja de Piñeiro. He tenido la ocasión de acudir y aprovechar para poder disfrutar de la buena comida y del asesoramiento que nos proporcionó el propietario sobre cómo cocinar, comer y preparar el marisco.

Disposición del plato con cubiertos especiales para marisco.
En el local además de comer marisco, también puedes comprarlo ya que dispone de un expositor refrigerado para el género. El propietario del local (Javier) nos comentó que tiene un vivero de gran capacidad que le permite mantener el marisco vivo para su distribución y servicio. La marisquería dispone además de la zona de mesas de una sala anexa a la barra para celebraciones privadas. 

Expositor de marisco para venta y degustación en el local.
Del menú que os voy a contar, obviamente optamos por las mariscadas y rapidamente nos fueron sacando bandejas primero de  marisco “frío” y luego marisco “caliente” o cocinado. Bueno es mejor que lo veais a que yo lo describa.
Primera opción de bandeja con marisco "frío" que elegimos.
Segunda bandeja elegida dentro del surtido de marisco.
Las bandejas de marisco “frío” llevaban: Centollo/buey, nécoras, percebes y quisquillas.

Imagen de bandeja de marisco "caliente"
Las bandejas de marisco “caliente” por su parte llevaban: Cigalas a la plancha, gambas, vieiras y bogavante.
El vino que tomamos era un blanco ribeiro de la casa de 10º muy adecuado para los platos comidos. He de decir que esta muy bueno.
Vino de la casa.
En cuanto a los postres, de la relación que nos dieron a elegir nos decantamos por la tarta de Santiago y la “caña”que es una especie de cañutillo relleno de crema caliente. Para rematar la comida también nos sacaron chupitos. Por último os puedo decir que el precio total orientativo por comensal nos salió en torno a los 38€.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Estructura portante en el viñedo


Los actuales sistemas de mecanización y vendimia del viñedo han favorecido que existan numerosas parcelas en las que se empleen elementos de apoyo para la parte aérea de la planta.

Detalle de algunos elementos de apoyo del viñedo.
El sistema de soporte de la vid aprovecha las características trepadoras de la vid para sustentar por medio de alambres sujetados por postes, los sarmientos y las uvas. En el campo podemos ver postes de madera y de acero galvanizado, pero además existe una numerosa variedad de herrajes de acero y otros materiales que sirven para: conectar alambres, anclar postes o cerrar vegetación.

Detalle de elementos de unión de alambres
Con las vides sin hojas y con las tareas de poda comenzando podemos observar sin estorbo todo esta variedad de material que compone  el sistema portante de las vides.

Esquema de los diferentes niveles de alambres que pueden existir en el viñedo.
Algunas características de los principales elementos sustentadores del viñedo son:

Postes:
En general deben de durar toda la vida útil del cultivo y ser resistentes a la vendimia mecánica, a los golpes de viento, tensión de los alambres y al peso de la vegetación y las uvas.

Postes de Madera:
Son firmes pero no tienen flexibilidad. Los nudos de la madera a veces suponen puntos de debilidad.
El resultado final depende de la calidad del producto comprado.

Postes Metálicos:
Permiten una fijación rápida de los hilos.
Se adaptan bien a la vendimia mecánica.
Su resultado final depende de la calidad del revestimiento del acero.

Alambres:
Los hay de diferentes grosores dependiendo de la posición en el poste que lleven, siendo el alambre de mayor grosor el que soporta el peso de la cepa.

Anclajes:
Permiten fijar los postes de los extremos al suelo y permitir que la estructura metálica mantenga tensión.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Visita a Bodegas Paternina

Recientemente hemos visitado Bodegas Paternina de Ollauri junto con nuestros amigos de Maridarioja. Circunstancia que fuimos narrando en nuestra cuenta de twitter.

Tuferas de los calados de la bodega integradas en el casco urbano de Ollauri.
La verdad es que no es una bodega nueva para nosotros, la visitamos en 2007 y en posteriormente en 2013 catamos sus vinos en Haro. No obstante no hay mejor ocasión que la visita de unos conocidos para volver a ver un buen ejemplo de bodega histórica de Rioja.
La visita empieza por la antigua zona de elaboración de vino en la que nos podemos encontrar prensas de vinificación o enormes tinas de madera de roble. 

Prensa de dos husillos
Pintura alegórica al mes de marzo situada en la antigua zona de elaboración.
Durante el recorrido entre depósitos nos iban contando cómo se realizaban las tareas principales en bodega a principios del siglo XX, apuntando la dureza de las condiciones del trabajo en labores como los trasiegos, los descubes o los prensados. Tras la zona de elaboración se pasa a recorrer los calados en los que se encuentran depositadas cantidades considerables de botellas con las mejores marcas de la bodega.
Arcos de ladrillo fabricados para sotener la bóveda de tierra
Vista de las dimensiones de uno de los calados.
Durante la visita también nos enseñaron fotos antiguas con escenas de trabajo en la bodega o en el viñedo.
Cepa centenaria
El recorrido por los calados incluye la visita a varios almacenes de botellas que según nos comentaron en esta época del año se encontraban medio vacíos por la demanda navideña y a la "capilla sixtina" como denominan en la bodega a la zona con los vinos seleccionados por la bodega por su singularidad o antiguedad.
Cementerio denominado "capilla sixtina" con algunos de los vinos más selectos de la bodega.
La visita concluye con una cata de un reserva Conde de los Andes que va acompañado de embutido y queso.
Vino reserva Conde de los Andes.

martes, 3 de diciembre de 2013

Racima en el viñedo

Esta época del año suele ser propicia para poder ver y degustar racimas en los viñedos. La racima es una uva generalmente de pequeño tamaño que surge en la parte de arriba de los sarmientos, alejada de los racimos vendimiados. Ordinariamente suelen tener poco grado y son muy ácidas.


Si observamos un viñedo en conjunto podremos percibir que no suele haber muchas racimas en las cepas, aunque esto no es del todo correcto ya que depende de la edad de la plantación, variedades, etc. Tradicionalmente se hablaba de variedades con abundancia de racimas, en Rioja por ejemplo el mazuelo.


También puede haber racima que llegue a coger grado y eso sí los granos maduros adquieren gran color.


Por último contar que actualmente se ha puesto de moda revisar el número de racimas que tiene el viñedo para así incluirla dentro de algunos de los parámetros de control de seguimiento de viñedos de calidad.