lunes, 15 de marzo de 2010

Beciul Domnesc Fetească Neagră demidulce 2003

La variedad Fetească Neagră es una uva tinta característica de Rumanía. Con ella se producen vinos secos, dulces o semidulces, como es el caso que nos ocupa.
Este Beciul Domnesc es elaborado por Vincon Vrancea [flash] en Coteşti, distrito de Vrancea. Su grado alcohólico es del 11,5%, por lo que resulta muy agradable de beber.
A la vista presenta un color acorde con su edad. Es rojo cereza pero con tonos teja.
En aromas predominan notas balsámicas sobre frutas rojas.
En boca es agradable, con un dulzor que no empalaga, algo corto de acidez y una sensación levemente astringente. Tiene una buena persistencia.
Un vino adecuado para acompañar dulces y también comidas especiadas. Recomendado para carne de cerdo, resultó el acompañamiento perfecto para una morcilla dulce.

domingo, 14 de marzo de 2010

Monopole 2008

Hoy hemos acompañado la comida con este vino blanco de CVNE. El Monopole es un vino elaborado con la variedad viura procedente de la Rioja Alta. En una región en la que los blancos siempre han tenido menor consideración que los tintos, este vino ha sido siempre una referencia, convirtiéndose en un auténtico clásico.
Su grado alcohólico es del 12,5%. A la vista se presenta muy limpio y brillante, con baja intensidad de color. Agradable en aromas, encontramos flores, cítricos y manzana verde. Y en boca destaca su frescura, su finura y su perfecto equilibrio. Su persistencia prolonga además su disfrute.
Un excelente blanco de Rioja.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Es lo que tiene la primavera que el tiempo es muy cambiante.

Próximamente en Logroño, se va a celebrar el Foro Mundial del Vino con el tema estrella de la adaptación a los entornos cambiantes del sector. Por cierto, no lo sabía pero también existe el foro mundial del agua, será para abstemios. Supongo que abordará también uno de los temas actualmente en controversia "cambiante", el cambio climático. El cambio climático es un tema recurrente en casi todos los foros que se precien. Dispara a discreción y no se escapan de este cambio global ni los viñedos. Por si fuera poco y como portavoces del foro del cambio ahora va y le da por florecer a los almendros, uno de los primeros detectores del cambio de estación (o tal vez de la nueva edad de hielo).


La flor en el almendro marca uno de los primeros capítulos de los denominados “Estados fenológicos”, situaciones que indican el transcurso de un ciclo vegetativo marcado por el desborre o brotación en marzo-abril (aproximadamente) hasta la caída de las hojas en diciembre. ¡Si es que estamos rodeados de entornos cambiantes! Por cierto, el otro día encontré una salida para uno de los subproductos de la vid. Qué vamos a hacer, los griegos, ya han corrido más que nosotros y en un sector que busca diferenciarse y multiplicar los derivados del vino, van y sacan un producto usando la hoja de la cepa. ¡Qué cosas tiene la vida! La verdad que el resultado, pienso yo, que no se si se adapta mucho a los gustos ibéricos. (Arroz, cebolla, eneldo... envueltos en una hoja de vid y cocido) pero ahí está.










Desde los foros de investigación vitícola se ensayan deshojados con sistemas de aspiración y cortado de hojas, y los griegos va, y las aprovechan en vez de tirarlas. Como se notan los ancestros fenicios; sí como en Cataluña. En fin, preparados o no para el cambio, he catado unos vinos de la zona del Puerto de Santamaría y Jerez de la Frontera. Sí, será por eso del cambio. Por cierto, que no se me olvide, también he metido un Rioja dentro de la lucha. Os adjunto las catas.

Blanco Rioja. Señorío de Villarica.


Vino blanco de color amarillo muy pálido, con matices verdes en el borde de la copa, de intensidad muy baja.
A copa parada tiene una muy baja intensidad de aromas. En movimiento destacan los aromas metálicos, se intuyen pero de baja intensidad los aromas cítricos y se intuyen los matices de frutas exóticas. Como negativos podemos destacar los olores a sucio y sulfhídrico en copa. En boca posee acidez suavizada con una sensación muy neutra en boca. Un vino un tanto ramplón.

Moscatel Sherry Lerchundi. Bodegas Luís Caballero.



De color yodo con matices ocre suavizados de intensidad baja. Aromas de intensidad media, destacan como descriptores (alcohol punzante, cerezas en licor y bombón inglés muy apagado)
En boca, de untuoso paladar, agradable, retrogusto cálido, sabores a moscatel maduro y pasa.




Color amarillo con grandes matices de marrones y naranjas, intensidad general media. En aromas destaca sobre todo el alcohol punzante y el aroma licoroso y a frutos secos. En boca es muy secante, sabores a frutos secos de nuevo (avellana y nuez –tal vez-)

lunes, 8 de marzo de 2010

Restaurante japonés Musashi

Restaurane japonés Musashi
Dirección: Calle de las Conchas, 4, Madrid
Teléfono: 915592939
Precio orientativo: 15€

Una de las ventajas de visitar una gran ciudad como Madrid es que se puede elegir a la hora de comer (o de cenar, en este caso) restaurantes de todo tipo. Yo andaba con ganas de comida japonesa y me recomendaron el Musashi como un sitio céntrico y con buena relación calidad precio. Y creo que tales características lo describen perfectamente. Es un local acogedor con una carta bastante amplia y trato amable.
Nosotros fuimos tal vez a lo más clásico, pidiendo sushi y teriyaki de cerdo. Pero también probamos la sopa de miso, algas con sésamo y un sabroso arroz con verduras. Todos ellos estaban perfectamente elaborados y presentados, y nos gustaron mucho.
Aunque seguramente lo que menos me esperaba era el postre. Tienen pocas opciones pero todas muy originales. Entre ellas los helados de sésamo o de judías. Este último verdaderamente delicioso.

Fue la cena perfecto remate de un día que comenzó con la visita a la exposición Les Luthiers 40 años, 1967-2007, en el Teatro Fernán Gómez. Aquí pude repasar toda la historia de este grupo de humoristas que tanto nos gusta a alguno de los escritores de este blog. También pude contemplar de cerca varios de los instrumentos informales construídos por ellos mismos, como el cellato o el nomeolbídet. Por cierto, y hablando de este último, es imprescindible visitar el baño de la exposición para ver allí un cartel con los detalles de ese instrumento así como del resto del que, con su fino humor, denominan cuarteto (o cuartito) de baño.

Pero el día todavía había dado para más. Por la tarde me llevaron a la sala Houdini, a ver un espectáculo de magia. Este local cuenta con dos salones de extraordinaria decoración y en los que se puede asistir a magia de la buena, vista de muy cerca y mientras se toma tranquilamente una copa. Hubo juegos de manos, cartas, mentalismo e incluso hipnosis. Y los tres magos, que actuaron a lo largo de más de dos horas, nos dejaron boquiabiertos con su habilidad para realizar lo imposible justo ante nuestros asombrados ojos.

Sin duda, un día que me deja muy buen recuerdo y muchas ganas de volver a Madrid.

jueves, 4 de marzo de 2010

Acabó la semana

Todo lo bueno se acaba pronto, y mi semana en Fuerteventura no iba a ser menos. Hace ya unos días que tuve que abandonar el agradable clima canario y volver al frío de la Península.

Pero antes todavía hubo tiempo para visitar un día Lanzarote y conocer algún sitio nuevo, como Puerto del Carmen. Así como para volver a disfrutar del pescado y marisco en El Golfo, acercarnos a Timanfaya y recorrer el valle de La Geria, con parada obligada en El Grifo para catar sus vinos y llevarnos algunas botellas de su Canari.

Bar Restaurante El Siroco
Dirección: El Golfo, Yaiza, Lanzarote
Precio orientativo: 25€

Se encuentra a la entrada de El Golfo, en un alto que proporciona excelentes vistas al mar y al resto del pueblo desde su terraza.
Como es típico del lugar, sus especialidades incluyen básicamente pescados y mariscos. Entre lo que probamos, lapas con mojo verde en las que el mojo tal vez se imponía demasiado al sabor de la lapa y una parrillada de pescados bastante aceptable y compuesta por (lo apunté para recordarlo, porque son pescados que no me resultan familiares) bocinegro, sargo y chopa.
La sorpresa al pedir café. Me recomendaron un barraquito, con licor, canela y leche condensada. Muy bueno.

Y en Fuerteventura aprovechamos los mejores días para tomar el sol en la playa y bañarnos en el mar. También visitamos Corralejo y Puerto del Rosario, capital de la isla. Además aún hubo tiempo para algunas excursiones en bicicleta.

Todo ello mientras nos alimentábamos en los restaurantes temáticos del hotel, o comíamos la paella en la piscina o aprovechábamos el bufet por las mañanas para prepararnos un completo desayuno inglés.

En definitiva unos días tranquilos y placenteros que despedimos en nuestra última noche bebiendo una botella de Canari y que me dejan con ganas de volver muy pronto.