lunes, 6 de julio de 2009

Último día en París

Ayer fue mi último día en París por esta vez. Por suerte mi avión salía por la tarde y todavía pude disfrutar de una mañana más en la capital de Francia.
Tiempo suficiente para visitar la iglesia de la Madeleine, templo neoclásico de hermosas proporciones, y el Museo Nacional de la Edad Media y de las Termas de Cluny, donde se pueden admirar restos de unas termas romanas así como multitud de objetos medievales.
En definitiva han sido unos días de mucho callejear encontrando maravillas a cada paso. He descubierto una ciudad magnífica y muy cosmopolita de la que todavía me queda mucho más por conocer.
Por cierto, gracias a los que habéis seguido el blog estos días y muy especialmente a los que además habéis dejado comentarios: me ha encantado leerlos y me habéis animado a seguir escribiendo.

sábado, 4 de julio de 2009

Wally Le Saharien

En París se encuentran gran número de restaurantes de cocina de otros países. En particular hay muchos de cocina norteafricana debido a su historia y a su actual relación con los países de la zona. Y esa es una oportunidad que no quería dejar pasar. Por eso hoy he visitado Wally Le Saharien.

Está situado en la calle Rodier, entre la zona de Opéra y Montmartre y su decoración es totalmente adecuada a su comida.

Se puede comer a la carta, pero como tienen un menú degustación, no me lo he pensado mucho. Lo primero ha sido una Harira, una crema fría de verduras de excelente sabor. En segundo lugar la Pastilla façon Traditionnelle, una especie de empanadilla en la que se contraponía el relleno salado a su dulce cobertura de azúcar. Lo siguiente ha sido las Sardines Farcies, es decir, sardinas rellenas, que llevaban un acompañamiento especiado delicioso. Como plato principal el Couscous Saharien, junto a una costilla de cordero y una salsa picante. De postre la Delice Saharien, una especie de bizcocho muy dulce con una crema de naranja que estaba riquísimo.

En general platos muy conseguidos, bien preparados, bien presentados y de aromas y sabor intensos, gracias a las especias empleadas en su elaboración.

Junto al postre también he podido disfrutar de un extraordinario té a la menta.

Para beber he tomado un vino de Argelia: Chateau Mansourah 2006, de la denominación de origen Coteaux de Tlemcen. Un tinto de color intenso, aromas intensos a fruta madura y equilibrado en sabores aunque con cierto exceso de alcohol en boca. Apostaría a que está elaborado a base de Cabernet Sauvignon y que ronda el 14% de graduación. Correcto, pero lamentablemente indistinguible de vinos similares de cualquier otro lugar del mundo. Cosas que tiene la modernidad.

El resto del día he seguido con mis visitas parisinas: el Musée d'Orsay, donde he podido admirar algunas de las mejores obras del impresionismo, el espectacular edificio de l'Opéra y la zona de La Défense, con sus colosales rascacielos.

viernes, 3 de julio de 2009

Versalles

Hoy me he desplazado (un breve trayecto en cercanías) hasta Versalles, lugar donde se encuentra el palacio que fue residencia de los reyes de Francia. Todo allí es impresionante. Cada salón más lujoso que el anterior. Y los jardines son verdaderamente inmensos.

Por la tarde, ya de nuevo en París he subido hasta la basílica de Sacré Coeur en Montmartre, desde donde se disfrutan unas vistas privilegiadas de toda la ciudad.

Había además mucha gente y un ambiente extraordinario a la espera de la puesta del sol sobre la ciudad. También había unos músicos que, con más esfuerzo que calidad, interpretaban canciones muy conocidas. Por ejemplo esta particular versión de Billie Jean, del recientemente fallecido Michael Jackson.

Por cierto, que también ayer en el Campo de Marte había mucha gente a la espera de la puesta del sol y los juegos de luces de la Torre Eiffel.

Ya de noche, bajando de Montmartre, he parado en un bar de vinos, me he sentado en su terraza y he pedido un tinto de Borgoña. Me han puesto una copa de un vino de bonito color rubí, de media intensidad (nada de modernidades), con aromas a frutas (ciruela) y afrutado aunque algo ácido en boca. Su persistencia era larga y agradable. No le echo más allá de 11,5% o 12% de alcohol. Muy adecuado para paladearlo mientras recordaba lo visto durante el día.

jueves, 2 de julio de 2009

Au Pied de Cochon

En pleno centro de París, a poca distancia del Louvre, se encuentra el restaurante Au Pied de Cochon (se puede reservar mesa desde su web). Ocupa un edificio de varios pisos y hoy además, como hacía buen tiempo también tenían terraza. A mi me han sentado en una mesa dentro del comedor pero en la zona en que no había pared con la terraza, con lo que estaba a cubierto y a la vez disfrutando del aire fresco y de las vistas del jardín que hay delante.

Como entrante he elegido el Millefeuille de Tomates et Chèvre aux Raisins de Corinthe, una rica combinación de queso y tomate fresco. También había sopa de cebolla, pero al final (y pese a la petición popular :-) no me he decidido a pedirla. Para plato principal he ido directo a la especialidad de la casa: Le Fameaux Pied de Cochon Grillé Béarnaise. Pura grasa y puro sabor. Un plato delicioso perfectamente elaborado y que da merecida fama al sitio. Sin duda no es algo de lo que se deba abusar, pero merece la pena comerlo alguna vez.

Para postre he aprovechado que durante el verano tienen lo que llaman el Festival Rouge para pedir un plato “rojo”. Se trata de la Transparence de Fruits Rouges, explicado como Mousse Fromage Blanc. Fresas y nata sobre una deliciosa mousse de queso.

El vino ha sido un tinto de Burdeos: Chateau la Roche Mangot de 2002. De gran calidad, equilibrado, con buenos aromas y larga persistencia en boca, ha acompañado muy bien al cochon. Por cierto, que pese a tomar sólo una copa me han sacado la botella, la han abierto delante de mi y me han dado a probar el vino. Sólo cuando he dado mi conformidad me han llenado la copa. Todo un detalle de buen trato, que se suma a lo que ha sido la norma en todo momento.

Y para terminar por hoy os dejo con unas fotos de otras cosillas que he visto por París.

miércoles, 1 de julio de 2009

París

Estoy en París. Llegaba hacia la hora de comer y había bullicio en las calles. Locales de todo tipo llenos de gente, muchos en terrazas, disfrutando de gran variedad de comidas distintas.

Para cuando yo he salido del hotel la cosa ya estaba más tranquila y había sitio en todas partes. Como tenía hambre no he buscado mucho: de los primeros restaurantes que he visto me ha llamado la atención una crepería y allí he comido.

Me he encontrado con un lugar extraordinario, de trato familiar y cercano, en el que la gente del barrio se asoma para saludar cuando pasa por delante.

Y la comida también me ha gustado. He elegido un crepe denominado Parisien, relleno de ratatouille que estaba delicioso.

Las opciones en vinos eran muy escuetas: Burdeos (sin más detalles), sauvignon blanc (también sin más detalles), otro que no recuerdo y un rosado de la Provenza. Dado que llegaba acalorado me ha apetecido este último y ha sido un acierto. Fresco y agradable, ha acompañado perfectamente la comida.

Para colmo al terminar he pedido café y me han puesto un expreso negro, intenso de sabor y nada ácido que me ha sentado de maravilla.

Ya por la tarde he empezado a visitar esta ciudad tan interesante. He comenzado por la Sainte Chapelle, una preciosa iglesita que se encuentra dentro del Palacio de Justicia. Después he pasado por Notre Dame. Y he terminado visitando el Louvre, aprovechando que hoy tenía horario "nocturno" a partir de las 6 de la tarde. Ha sido una gozada ver en la realidad obras maestras de todos los tiempos que sólo había visto en imagen: la Mona Lisa, la Victoria de Samotracia, la Venus de Milo, etc.

Y mañana he reservado para comer en Au Pied de Cochon. Tengo muy buenas expectativas del sitio así que espero disfrutarlo. Ya lo contaré aquí mismo.