viernes, 22 de noviembre de 2013

Vocabulario de la cata

Hace un tiempo paré por el restaurante Albus de la localidad de Rialp y en la carta se ofrecía una amplia selección de vinos de las DO: Rioja, Ribera, Monsant... sobre los que indicaba (por este orden) la marca comercial, el tipo de vino, las variedades empleadas, las principales caracteristicas de cata para el sumiller, la bodega y por último el precio. Lo que me resultó curioso de la carta fué que para la descripción de las caracteristicas de cata de los vinos se emplearan adjetivos de personalidad. Os pongo algún ejemplo:


Marqués de Cáceres: Jovial, claro, lineal.
Viña Pomal: Satinado, afable, sentimental
Viña Ardanza: Reconocido, solido y constante.
Roda I: Intenso, renovado, con iniciativa, actual.
Mauro: Importante, de larga vida, cuerpo entero.
Protos: Trabajador, emprendedor. Bondadoso.
Condado de Haza: Vino hecho, elaborado, distendido, agradable.







  

Os puedo contar que la asociación de la elección del vino que hacía cada comensal con los adjetivos que lo describían provocó unos momentos muy divertidos.

Realmente se puede decir que en la cata existe una gran riqueza de vocabulario, al menos que yo recuerde existe un vocabulario para la estructura del vino, otro para la vinosidad y fuerza alcohólica, para lo dulce, para la acidez, el amargor y la astringencia, la plasticidad gustativa, un vocabulario para la influencia del CO2, para la cualidades olfativas, para los vinos espumosos y para los vinos de Jerez. No obstante, no deja de resultar curioso que para la descripción de las caracteristicas de un vino se use la palabra "emprendedor".

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cata con Viñedos del Ternero en La Tavina

La Tavina es un bar situado justo al comienzo de la calle Laurel de Logroño. En su barra se puede disfrutar de gran número de vinos de distintas características y procedencias así como de deliciosas tapas. Además tiene en sus pisos superiores una vinoteca (con cerca de 500 referencias de vinos) y un comedor.

En su vinoteca se celebran a menudo interesantes catas, como la que hoy nos ocupa y que tuvo lugar el pasado lunes. Para estar al día de todas sus actividades nada como seguir su twitter. Eso sí, conviene apuntarse pronto a aquello que nos interese porque las plazas se agotan con rapidez.

Para quienes escribimos en este blog, así como para quienes nos leéis, Viñedos del Ternero no es precisamente una bodega desconocida. De hecho hemos disfrutado de sus vinos en varias ocasiones y siempre nos han encantado. Especialmente recordamos la visita que hicimos a la propia bodega hace ya siete años (cómo pasa el tiempo) y que nos permitió conocer en detalle sus especiales circunstancias.

Se encuentra la bodega en la Finca el Ternero, un enclavado de Miranda de Ebro (Burgos) en la provincia de La Rioja, que linda con Sajazarra, Cihuri y Galbárruli, a poca distancia de Haro. Está adscrita a la DOC Rioja y es, por tanto, la única bodega de Castilla y León que elabora vinos de esta denominación calificada. Su situación relativamente elevada (unos 650 metros) en la falda de los montes Obarenes y sus bosques de piceas, encinas y pinsapos dotan a sus uvas de un carácter especial.

La propiedad de la finca ha cambiado hace unos tres años y ahora, nos cuentan, están intentando establecer una clara imagen de marca pero manteniendo el carácter de sus vinos. Especialmente en el caso de su Picea 650, enseña de la casa. Siguen vendiendo gran parte de la uva que producen lo que les permite mantener una baja producción (4.000 Kg. por hectárea) y a la vez realizar una selección de las uvas que destinan a sus vinos. Esto les asegura que mantienen una gran calidad.

Comenta la cata por parte de la bodega Jonatan Pérez y comienza cuando probamos su aceite, elaborado con aceitunas cultivadas también en la propia finca. Además nos comentan que también se ha empleado en la elaboración de las tapas que vamos a tomar acompañando a los vinos. Un muy buen detalle.

El primer vino que probamos es una novedad para nosotros: Hacienda El Ternero Blanco Fermentado en Barrica 2012. Variedad viura a la que se ha añadido una pequeña cantidad (2%) de sauvignon blanc para dotarla de más aroma. Las barricas son todas de roble francés de grano fino y tostado suave. Las nuevas se reservan para este blanco y para el Picea 650.


Junto con el blanco disfrutamos de una ventresca con pimientos y cebolla pochada. Muy buena combinación.


El segundo vino es el Hacienda El Ternero Crianza 2009. Un crianza "premium" que situan un peldaño por encima del Miranda que nosotros conocíamos. Variedad tempranillo con un 5% de mazuelo y 14 meses de crianza en roble francés. Lo encontramos extraordinario.


Viene acompañado de una terrina de manitas de cerdo deliciosa. Las manitas son una de mis debilidades y esta terrina está buenísima y perfectamente deshuesada. Una gozada.


El tercer vino que probamos es el Hacienda El Ternero Reserva 2009. De nuevo tempranillo y 5% de mazuelo en un tinto que tiene mucha vida por delante. Como curiosidad nos comentan que algunos años el mazuelo no alcanza su maduración óptima y lo reemplazan por cabernet. Previsiblemente este 2013 deberá ser así.


Junto con el Reserva disfrutamos de un rabo de toro sobre parmentier. Estaba tan rico que ni tiempo me dio a fotografiarlo. Bueno, vale, se me olvidó. :-) Pero lo que no se me olvida es lo tierno y sabroso que estaba y lo bien que combinaban carne y vino.

Como gran final catamos el Picea 650 2006, un vino cuyo nombre recuerda la altitud de la finca y los picea abies que se encuentran en ella. Principalmente tempranillo con un poco de mazuelo, criado en barricas nuevas de roble francés, muestra una gran elegancia y complejidad tanto en aromas como en boca. Sin duda es un gran vino.


Finalizamos el apartado de tapas con un cremoso de queso con almendras que nos sirve de postre.


Termino el relato de tan interesante cata con una imagen de todas las botellas que fueron pasando por nuestra mesa. Nos llamó mucho la atención la etiqueta del blanco impresa por ambos lados y pensada para leerse a través del vino.


Nuestro agradecimiento tanto a la bodega Viñedos del Ternero como a La Tavina por la organización de esta cata de grandes vinos y deliciosas tapas.

domingo, 10 de noviembre de 2013

El Rin sobre railes

El Rin nace en los Alpes suizos y a lo largo de más de 1300 kilómetros atraviesa Liechtenstein, Austria, Alemania y Francia para llegar a los Países Bajos y desembocar en el mar del Norte. Son muchas las maneras de viajar siguiendo su recorrido: barco, tren, bicicleta, por carretera y también a través de rutas senderistas. En sus orillas numerosos pueblos sorprenden al viajero con su gastronomía, cultura y fiestas. Prost!!

Aprovechando un nuevo viaje a Alemania exploré durante una semana sus orillas. El medio de transporte que mas usé fue el tren. Las vías de tren transcurren paralelas al recorrido del río en ambas orillas. Los trenes regionales, aunque no son los más rápidos, son los más baratos y permiten crear numerosas combinaciones de lugares para visitar o conectar con otras rutas o lugares próximos.

Vamos a empezar por el Rin romántico. En el año 2002, 65 kilómetros del Rin, entre Bingen y Coblenza, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Coblenza es una ciudad con más de 2000 años de historia. Se encuentra situada en la confluencia de los ríos Rin y Mosela. Es una ciudad que atrae miles de visitantes cada año por su situación, sus castillos y sus monumentos. Aquí vemos la iglesia del Corazón de Jesús y el cruce de las calles Löhrstrasse y Marktstrasse. Debajo, la plaza del mercado.



El Deutsches Eck es un mirador construido justo donde se unen los ríos Rin y Mosela. El Mosela es otro de los grandes ríos de Alemania que son navegables. Una enorme estatua del Kaiser Guillermo I a caballo domina el lugar. Según su web, más de 2 millones de visitantes vienen cada año a verlo. Desde aquí, en la otra orilla del río, se puede ver la fortaleza de Ehrenbreitstein.



Para mí, la mejor forma de acercarse a este mirador tan masificado es dando un paseo por la orilla del Mosela hasta llegar donde Rin y Mosela se unen. Hay rincones mucho más tranquilos cerca, como los jardines de la basílica de San Kastor.


Mucho ojo hay que tener con la fuente que hay al lado del ayuntamiento, el Schängel puede calar en un momento de la cabeza a los pies a cualquier turista despistado que se acerque a hacer una foto. Fue diseñada en 1940 por Carl Burger y está dedicada al poeta Josef Cornelius, que escribió la letra de la canción de Schängel, el himno de Coblenza.


Rüdesheim am Rhein es un pequeño pueblo que también se encuentra situado en el Rin romántico. Por alguna razón que no llego a entender, y doy la razón a mis dos guías de viaje particulares, es un lugar tomado por los turistas. Hay rincones mucho más bonitos cerca de este lugar. Lo mejor de la tarde que estuvimos allí fueron las vistas del valle desde la estatua de Germania, a la que se puede llegar con un teleférico, y el paseo de vuelta hasta el pueblo atravesando los viñedos.

 

Germania, la Niederwalddenkmal, es otra imponente estatua que se construyó en el año 1883 y que conmemora la creación del imperio alemán en el año 1871. Dejo aquí también unas fotos de los viñedos y las uvas.



Eltville am Rhein es otro de esos pueblos con encanto del Rin romántico situado a unos kilómetros de Rudesheim. Ninguna de las fotos que pueda poner aquí le hacen justicia. Su castillo, su paseo a orillas del Rin, jardines, monumentos, casas, todo a pequeña escala, para mi gusto, le dan un toque especial. Aquí vemos la Gelbes Haus, una pequeña estatua cerca del Rin, la iglesia de San Pedro y San Pablo y la Sebastianturm.



Desde Eltville, con el autobús urbano, se puede llegar a Kloster-Eberbach. Esta abadía es famosa por su vinacoteca pero también porque aquí se grabaron las escenas interiores de la película "El nombre de la rosa". Data del siglo XII y en su día perteneció a la orden del Cister.

¡Aviso para visitantes! Las visitas guiadas son en alemán. Los grupos de turistas extranjeros suelen llevar su propio guía. Si no se tiene un buen nivel de alemán estás condenado a visitar este lugar con un escaso folleto en español. Nuestra sensación fue que nos perdimos muchos detalles. ¡Habrá que seguir estudiando! En las fotos se puede ver la entrada a la abadía, el patio, la iglesia, el dormitorio del los monjes, la antigua bodega, sala de prensas y la tienda.





Fuera ya del Rin Romántico, pero también a sus orillas, se encuentra la ciudad de Worms. Worms es una de las ciudades más antiguas de Alemania y con mucha historia. Aquí vemos el monumento a Lutero, la catedral, el Adenauerring, la Martinspforte y la entrada a la Sinagoga.

 
 

La catedral es de estilo románico y data del siglo XII. Nos llamaron mucho la atención sus torres redondeadas. Al lado se encuentra el castillo y se puede dar un paseo por sus jardines. Recomiendo también la visita a la sinagoga y a su museo, situado en la Rashi Haus. La comunidad judía creció con fuerza en Worms desde el siglo X hasta 1930.

Aquí se encuentra también el museo de los Nibelungos. El Cantar de los Nibelungos es un poema épico de la Edad Media que narra la historia de Sigfrido. Es un relato lleno de amor, traición y venganza.

 


Se dice que el tesoro de los Nibelungos está hundido en algún lugar del Rin. Aquí vemos a Hagen lanzándolo al río. Nosotras descubrimos allí el tesoro de la Hagenbräu Gasthaus Brauerei... ¡Pero eso lo contaré próximamente!

sábado, 9 de noviembre de 2013

Cata de Cantábricus, Montaña de queso, Risotto de trigo sarraceno, Mature Cheddar, Barolo y Gominolas de vino

Ayer celebramos de nuevo una de nuestras catas de los viernes disfrutando como siempre de la buena compañía junto a buenos alimentos y bebidas.


Comenzamos abriendo una botella de vino blanco Cantábricus, de Bodegas Vidular. Como sugiere su nombre es un vino de Cantabria que busca recuperar la antigua tradición vinícola de esta comunidad. Está elaborado con la variedad Treixadura y nos gustó especialmente por su frescura en boca.


En cuanto a comida empezamos con la montaña de queso de cabra, miel y sésamo. Una delicia para untar que, pese a su nombre de montaña, rápidamente empezó a verse menguada hasta desaparecer por la avidez con que la atacamos.


También hubo otro queso. Un extra mature cheddar de McLelland recién llegado de Inglaterra. Seriously strong, decía además la etiqueta. Una buena definición pues su sabor era fuerte, en consonancia con la descripción, y sabroso.


Gran éxito tuvo también el risotto de trigo sarraceno y setas. Lo fuimos comiendo en tostadas a modo de pinchos y también menguó rápidamente hasta desaparecer. Posiblemente combinó mejor con el segundo vino que abrimos.


La segunda botella de la noche fue un tinto italiano Barolo de la bodega Terre da Vino. Elaborado con la uva Nebbiolo propia de esta denominación de origen, mostraba la finura de esta excelente variedad. Un vino de color de intensidad media baja, con aromas ahumados que predominaban sobre los frutales y sobre todo muy expresivo en boca.


A modo de postre disfrutamos de otro producto llegado de Inglaterra: las gominolas de vino. No llevan vino, pero sí otros productos que lo recuerdan y son un dulce muy apetecible. Las hay con nombres de distintos tipos de vinos y regiones como Rioja u Oporto. Aunque para nuestra sorpresa también hay algunas en las que pone Gin. :-)