No me gusta la piel del pescado. Ninguna, ni siquiera la de la trucha. En ocasiones me he sentido un poco raro al ser el único de la mesa que dejaba sus pieles en el plato, junto a las espinas. Y he aquí que mi gurú gastronómico, Caius Apicius, tiene la misma opinión que yo.
¿Migas... con patatas? Buenas sí estarán, pero me parece que de migas tienen poco. Como descendiente de cameranos y pastores, reivindico las migas de pastor de toda la vida: pan, ajo, aceite y chorizo (también las he comido con uvas, aunque nunca con pasas).