Todo está en la intención del que lee, más que en la del que escribe. Con las debidas omisiones, todo artículo, incluso uno de cocina, puede reinterpretarse al político modo, en este caso, anticipando el resultado de las elecciones vascas de mañana.
«Hablamos esta vez de lo que todo el mundo conoce como "anchoas", es decir, la semiconserva que guarda sus lomos en aceite, a poder ser de oliva... nos referimos a las clásicas anchoas del Cantábrico, de las de Laredo, Santoña u otro puerto cántabro... o vasco. Por supuesto, hacen magníficas migas con la versión madrileña más popular de este pescado: los boquerones en vinagre. Normal: mismo pez y combinación clásica de aliño: aceite, vinagre y sal. Un filete de cada variedad, bien estiraditos uno junto a otro sobre una rebanada de pan un poquito tostado, más bien sólo seco, hacen un bocado delicioso, llamado
matrimonio».
El artículo completo de Caius Apicius, sin añadidos políticos, habla de las muchas posibilidades de las anchoas: reto a la concurrencia a señalar en que lugar ponen cada pincho.
http://findesemana.libertaddigital.com/articulo.php/1276229975