lunes, 27 de junio de 2005

Fuentes del paraíso

Las fuentes de Roma son, como tantas otras cosas en la ciudad eterna, muestra de la sabiduría que ha acumulado a lo largo de milenios de existencia. El caño curvado hacia abajo permite llenar con facilidad cualquier recipiente. Pero si tapamos con un dedo la salida del agua, entonces encuentra una nueva vía por un agujerito en la parte de arriba, lo que permite beber con toda comodidad. Es un ingenioso detalle que se agradece, sobre todo cuando aprieta el calor.
Mi viaje a Roma en este mes de junio ha sido inolvidable por muchos motivos. Para empezar, nuestra anfitriona, que nos acogió en su casa con hospitalidad sin límite. Y por supuesto la compañía, que hizo muy agradable incluso el recorrer toda la ciudad bajo un sol abrasador.
La impresión general que me ha dejado mi primera visita a Italia ha sido la de un país que tiene mucho en común con el nuestro en cuanto a forma de vida y carácter de la gente. Allí me he sentido muy cómodo y con muy poca sensación de ser extranjero.
En cuanto a Roma, creo que es una maravilla recorrer su centro a pie. Su patrimonio artístico parece inagotable y sorprende en cada plaza, en cada calle y al doblar cada esquina.
Como colofón, el detenerse en cualquier local a comer algo y descansar un rato constituye un placer para todo amante de la cocina italiana. Jugosas pizzas y gran variedad de platos de pasta hacían siempre difícil la elección. Aparte de otras opciones no por menos conocidas menos atrayentes.
Ya estoy pensando en el próximo viaje, en el que me gustaría dedicarme además un poco a los vinos.

5 comentarios:

Lrn dijo...

¡No me lo puedo creer!!!! Espera que salga de mi asombro...
;
...

Javier dijo...

No está mal, pero seguimos sin saber que se come por Roma... aparte de una telepizza cuatro quesos ;-)

Lrn dijo...

Vale, ya he salido de mi asombro. Querido Javier, está claro que la pizza de la foto no es de Telepizza!!!!

De lo de las fuentes doble uso con vaso incorporado no me había percatado yo en Roma... Pero recuerdo que había una así en la plaza de la iglesia de San Bartomole que hacía las delicias de todos los niños que jugabamos por allí. ¡Qué recuerdos!!!

Bueno, me alegro de que te sintieses como en casa por Italia. Me alegro, sobre todo, porque a casa siempre se vuelve (aunque sólo sea por Navidad) y espero que la próxima vez que vuelvas sea conmigo y otros miembros de esta nuestra logia a Nápoles. Tengo una cuenta pendiente con la "nuova cucina napoletana" y no se me ocurre mejor compañía que vosotros para saldarla.

Guillermo dijo...

Lorena, ya sabes que estoy deseando que hagamos ese viaje. Sólo es cuestión de encontrar el momento adecuado.
Y Javier, evidentemente la pizza de la foto no es de Telepizza. Es una pizza cuatro quesos con la masa fina y crujiente y una mezcla de quesos fundidos jugosa y de extraordinario sabor. El lugar es una mesita en la calle de un encantador restaurante romano.
Durante esos días muy a menudo me decidí por la pizza caprichosa, por la variedad de ingredientes. También por ese motivo hubiera sido más fotogénica. Pero aquella tarde en concreto estuvimos comprando quesos y me quedó el ansia de comerlos.
También probé otras variedades de pizza y ninguna me defraudó.

Mila dijo...

¡Qué recuerdos! Yo también quiero volver a Roma y comerme unos espagutetis al pesto en el Montecarlo...Era una tasca preciosa, muy romana y desconocida para la gran turistada y que solo recomendaré a gente especial...