martes, 4 de agosto de 2009

Riojano joven y fresco 2009 (2ª parte)

El pasado 23 de julio se celebró en los aledaños de la calle Bretón de los Herreros la segunda sesión logroñesa de este Riojano joven y fresco de 2009. Y tengo que empezar mi comentario con un par de quejas sobre la organización.

A diferencia de lo sucedido el año pasado, los vales de cata han cambiado de una jornada a otra. Así que nosotros, que habíamos comprado bastantes de ellos para evitar colas los demás días, nos encontramos con que todos los que teníamos eran inservibles. Y no, no los canjeaban por vales nuevos.

Para colmo, como este año no se venden vales sin copa, no nos ha quedado más remedio que seguir acumulando copas. Y no es que estén mal, de hecho son las de vino blanco del juego que vendía hace un tiempo el diario La Rioja, uno de los patrocinadores del evento. Pero la verdad, da la sensación de que les quedaron muchas sin vender y han aprovechado la ocasión para colocarlas.

Dicho esto, el evento en sí fue de nuevo un gran éxito en cuanto a afluencia de público. Para lo bueno y para lo malo, como ya comentamos de la jornada anterior. Buen ambiente en general pero mucha aglomeración, largas colas en las casetas de la organización (nadie se libraba de comprar de nuevo los vales), mucha gente que sólo quiere beber lo que sea, y bodegueros que terminan agotados.

Así, pudimos presenciar escenas impropias de lo que se presenta como una cata de vinos. Por ejemplo, en una mesa veo a una persona que planta cinco copas sobre la misma y espeta a voz en grito:
-¿Qué vino dais aquí?
-Pues tenemos... -empiezan a responder con amabilidad-.
-¡Ponme el mejor! -le cortan bruscamente-.
Y el bodeguero que se arma de paciencia y sirve un tinto mientras intenta explicar sus bondades a quien no tiene mayor interés en escucharlas.

En el mismo lugar nosotros tenemos la mala suerte de dar con otra persona cuya paciencia ya se ha debido agotar. Así que cuando preguntamos por las variedades de uva del cava que estamos probando nos encontramos con un cortante: -¡Pues las variedades del cava!
Y bueno, ya suponemos que serán macabeo (que por aquí llamamos viura), parellada y xarel·lo. Pero no habría estado mal una confirmación, unos porcentajes, algún comentario sobre su cultivo tal vez.

O en otra mesa, ya terminando el evento, vemos cómo intentan disimular mientras mezclan el contenido de varias botellas en una. Y al pedirles un blanco, la petición de limpiar primero la copa de un tinto anterior es ignorada, obteniendo en lugar del blanco solicitado, un extraño "clarete" mezcla de dos vinos bien distintos.

Pero dejando todo esto aparte, también fue una nueva ocasión de probar algunos vinos interesantes que paso a comentar.

Nostros empezamos por la novedad que suponía la presencia de Benito Escudero, de Grávalos. Probamos su cava Dioro Baco rosado brut. Está elaborado a base de pinot noir. Presenta un bonito color frambuesa, aromas afrutados (fresas) y resulta fresco y agradable en boca.

En Marqués de Ulía nos ofrecen su crianza 2005. Rojo cereza de intensidad media alta. En nariz resulta algo alcohólico con su 13% de alcohol, aunque también encontramos aromas a frutas. En boca, pese a que también se nota el alcohol, resulta fino y equilibrado.

Después visitamos El Patrocinio, bodega cooperativa de Uruñuela. Probamos su nuevo cava brut. Color amarillo verdoso de poca intensidad. Aromas florales y frutales (melocotón, manzana). En boca fresco y, pese a ser brut, levemente dulce.


Vintae ofrece vinos muy variados de distintas bodegas. Nosotros probamos de Castillo de Maetierra (Valles de Sadacia) su blanco Libalis. Elaborado a base de moscatel, viura y malvasía. Amarillo tirando a dorado. Aromas a moscatel. En boca es muy suave y con un leve dulzor, pese a ser un vino seco. También probamos el tinto Gavanza, de Maetierra Dominum (Rioja). Denominado "de autor", como tal se comporta. Color picota muy intenso. Aromas intensos a fruta con presencia de alcohol que se hace aún más intenso en boca. Sin duda un vino moderno.

De Bodegas Bretón comenzamos probando su Iuvene, un tinto joven. Color violeta. Aromas a frutas rojas de intensidad media. En boca es suave, agradable, fresco y levemente astringente.
Después nos ofrecen su Loriñón Crianza. Color picota. Aromas a frutas maduras y madera. En boca es inicialmente astringente para dar paso a una buena acidez que persiste agradablemente.

Terminamos nuestro recorrido (y nuestros vales) en David Moreno. Probamos su blanco, su clarete y también su tinto de crianza. Son vinos de calidad que ya conocemos de otras ocasiones así que, dadas las circunstancias, no hace falta decir más.

Y el próximo jueves será la sesión final de este Riojano joven y fresco 2009. Veremos qué nos depara.

martes, 28 de julio de 2009

Bernard Speciální Černé Pivo

De nuevo tengo la suerte de probar una estupenda cerveza checa. Y de nuevo el proveedor es Fer, a quien agradezco efusivamente el regalo.
Se trata de la Bernard Speciální Černé Pivo, o cerveza negra especial de la cervecera Bernard, de Humpolec.
Es una cerveza negra, de 5,1% de grado alcohólico que se presenta en un botellín de medio litro. Se elabora con cinco tipos de malta y no es pasteurizada, sino que se filtra para eliminar microorganismos sin alterar su sabor.
Al servirla presenta una densa y abundante espuma. Intenso aroma a regaliz y algo de frutos secos (avellanas). En boca también se encuentra el regaliz y resulta amarga, intensa y con cuerpo, además de muy refrescante. Deja una larga y agradable persistencia.
Para mi gusto una excelente cerveza.

domingo, 26 de julio de 2009

Cata de Burdeos

Ayer aprovechamos una agradable reunión con familiares y amigos para cenar y de paso catar unos cuantos tintos de Burdeos. Eran vinos de distintos lugares pero con el rasgo común de ser todos ellos elaborados por Bernard Magrez, de quien ya comentamos hace poco otro vino.
Comenzamos por el Châteu Bois Chantant Bordeaux 2006. Elaborado con un 74% de merlot, 18% de cabernet sauvignon y 8% de cabernet franc procedentes de viñedos de 25 años. Declara un 13% de alcohol. En su etiqueta no indica si ha sido envejecido y nos surge la duda al observarlo de si tendrá algo de madera o si su color evolucionado se puede deber a una cierta oxidación por el paso del tiempo. En su web aclaramos la duda: el 50% del vino ha sido envejecido durante 10 meses en barricas, de las cuales un 10% eran nuevas de roble francés. En todo caso nos resulta muy alcohólico en nariz y también cálido en boca. Un vino ligero, apenas correcto.
Seguimos con un Château Bois Pertuis Bordeaux 2006. En este caso lleva un 68% de merlot, 22% de cabernet sauvignon y 10% de cabernet franc de viñedos de 25 años. Grado alcohólico un 13%. La etiqueta indica además que el vino ha sido envejecido tradicionalmente. De nuevo la web aclara: 8 meses en barrica de roble francés. En este caso el alcohol está mejor integrado. En boca descubrimos un vino algo astringente pero equilibrado, con estructura.
El siguiente es un Château Tour Blanche Médoc 2005 Cru Bourgeois. 58% merlot, 29% cabernet sauvignon, 13% cabernet franc de viñedos de 35 años. Tiene un 14% de alcohol. Envejecido 19 meses en roble francés. A la vista presenta buen color, mejor conservado que los anteriores. También se muestra más agradable en aromas, aunque hay quien percibe algo de pimiento. Y en boca se muestra equilibrado, con buenos taninos y bien integrado.
Continuamos con un Château Fombrauge Grand Cru Saint-Emilion 2006. 77% merlot, 14% cabernet franc, 9% cabernet sauvignon. 14% de grado alcohólico. Envejecido 18 meses en barrica de roble francés. Intenso color a la vista. En nariz hay presentes taninos, especias del roble francés, así como algo de reducción (aroma a foie). En boca también están presentes los taninos y también tiene una buena acidez. Hay comentarios sobre que es un vino "estilo Parker": según la web tiene una puntuación de 90-93.
Finalizamos con un Château Latour Carnet Grand Cru Haut-Médoc 2004. Elaborado con un 50% de merlot, 40% de cabernet sauvignon, 7% de cabernet franc y 3% de petit verdot. Tiene un 13% de alcohol. Envejecido 18 meses en barricas de roble francés. Buen color a la vista. Aromas de roble, taninos, resulta aromático. También encontramos un poco de reducción así como algo de chocolate. En boca resulta clásico, sin excesos, algo amargo, algo ácido pero muy equilibrado.
En conjunto nos queda la sensación de haber probado unos vinos en general buenos y algunos, los últimos, realmente muy estimables. Y además hemos pasado un buen rato, que era de lo que se trataba. Muchas gracias a todos los que vinisteis.

miércoles, 22 de julio de 2009

Alicia Rojas y Viñedos de Aldeanueva - Vinobus 2009

La iniciativa vinobús ha crecido este año y plantea siete nuevos viajes. Animados por la buena experiencia del año pasado, compramos nuestros billetes y nos embarcamos nuevamente, este vez rumbo a la Rioja Baja, en un viaje denominado "El vino y la herencia romana en La Rioja".

El autobús ha desmejorado algo respecto al del año pasado (que, sin embargo, sigue saliendo en las fotos), pero la idea sigue siendo la misma: visitar dos bodegas y admirar el paisaje riojano. Esto último se concreta en una visita "cultural" que, me temo, solo sirve para perder el tiempo. No podemos olvidar que el objetivo central del viaje es visitar bodegas. Para admirar los muchos tesoros de La Rioja hay mejores opciones.

Pero vamos a lo bueno. Para empezar, la herencia romana es una excusa: salvo unas pocas explicaciones de la guía, brillará por su ausencia. Nadie la echó de menos: Alicia Rojas y las Bodegas Viñedos de Aldeanueva eran las estrellas de la jornada y nada las eclipsó.

Bodegas Alicia Rojas se encuentra en Ausejo, en una finca ligeramente apartada del pueblo que ocupa unas ochocientas hectáreas, y sube desde los 300 metros de altura del pueblo hasta los 750 del monte Plana Alta o Collado de la Estrella. La viña es importante en la finca, lógicamente, pero también tienen almendros, olivos (elaboran aceite) y cereal. En las laderas boscosas del monte hay caza mayor y menor. Todo esto nos lo cuenta la propia Alicia Rojas, que es nuestra anfitriona, con sencillez y un justificado orgullo por lo que ella y su familia han construido.

La nave de elaboración, de moderno diseño, se encuentra algo alejada del edificio principal, lo que permite llegar dando un pequeño paseo junto a las viñas, que tienen ya pequeños frutos verdes. Pronto comenzará el envero, el cambio de color, y las uvas se tornarán negras, las tintas, y doradas, las blancas. En la nave, nada nuevo: los grandes depósitos de metal, un laboratorio, la prensa, las tolvas, todo lo que podemos encontrar en una nave de elaboración. El toque de Alicia Rojas mezcla la adopción de métodos modernos con el respeto por la tradición y el gusto por los Riojas clásicos.

La visita concluye en el edificio principal de la bodega, donde nos han preparado una cata de tres vinos: el blanco semi-dulce, el blanco seco y un tinto de crianza. Los tres excelentes. Como buena anfitriona, nos puso algo de picar para acompañar al vino: un señor almuerzo con pan, paté, tortilla de patatas y pimientos asados. Todo riquisimo, aunque debemos destacar necesariamente el estupendo maridaje del blanco semi-dulce con el paté. Un diez para la anfitriona y otro para sus vinos.

Tras despedirnos de Alicia Rojas, proseguimos la ruta hacia Calahorra, cuya catedral vamos a visitar. Posteriormente, continuaremos unos kilómetros más por la Nacional 232 hasta llegar a Aldeanueva de Ebro, donde nos esperan en la Bodega Cooperativa, hoy denominada Viñedos de Aldeanueva.

Tal como nos dice Javier, nuestro guía, si Alicia Rojas es un ejemplo de bodega familiar, Viñedos de Aldeanueva es todo lo contrario, una de las bodegas más grandes de Rioja y la mayor de sus Cooperativas. Todas sus cifras son elocuentes: cuatro bodegas, dos de ellas de elaboración con una capacidad de 4,5 y 8,5 millones de litros; dos bodegas subterráneas de cemento de los años 60, seis tolvas de recepción, tres naves de crianza con aproximadamente 15.000 barricas, tres líneas de embotellados, dos de ellas con una capacidad conjunta de 18.000 botellas/hora y unas ventas de 13 millones de botellas.

Las viñas se extienden desde la ribera del río Ebro a las altas laderas del monte Yerga, lo que hace que la vendimia se alargue más de un mes. El suelo, la altitud variable, y un clima caracterizado por muchas horas de sol con baja pluviometría, producen una uva de calidad, intenso color y graduación media-alta.

Nuestro amable guía nos muestra las viejas bodegas de cemento, los modernos depósitos de acero y la espectacular sala de barricas. Junto a ella, una maquina para limpiar barricas le da pie a contarnos como el viejo proceso de limpieza de las barricas ha sido automatizado para garantizar la máxima pureza del vino y su homogeneidad. Aquí se produce el momento más curioso de la jornada pues, por primera vez, escucho a un bodeguero admitir sin ambages que el sulfuroso es el conservante del vino y que sin él no habría forma de elaborar vinos de larga duración. No es un secreto; cualquiera que conozca la elaboración del vino sabe que el azufre se utiliza para desinfección y conservación, pero si parece ser algo "incorrecto" o "anticomercial".

Por último nos dirigimos a la sala de catas, que está situada junto a la entrada de la bodega. En este momento apreciamos el verdadero tamaño de la bodega, pues volver al punto de salida nos cuesta mucho más tiempo del que nos hubiéramos imaginado. La amenidad de la charla nos ha hecho perder por completo la noción del tiempo. Dos excelentes tintos "Azabache", uno del año y otro de crianza, ponen fin a nuestra excursión.

lunes, 20 de julio de 2009

Riojano joven y fresco 2009

De nuevo se está celebrando esta fiesta del vino joven y de crianza que ya comentamos el año pasado. En esta ocasión, como novedad, comenzó el día 9 de julio jueves, pero en Oviedo. Si algún lector de este blog tuvo ocasión de estar allí agradeceríamos cualquier impresión que nos quisiera dejar sobre ello en los comentarios.
El pasado jueves 16 de julio ya volvió a su ubicación habitual del entorno de la calle Bretón de los Herreros de Logroño. También se celebrará en este mismo lugar el próximo jueves 23 y el también jueves 6 de agosto.
Prevenidos por lo sucedido el año pasado decidimos llegar pronto para evitar aglomeraciones, al menos mientras fuese posible. Así no tuvimos problema en hacernos con una copa y los tickets de cata, que este año no se venden por separado. Completaban el kit un cuaderno de cata y un lapicero, buena idea aunque difíciles de usar si ya tienes una copa en una mano.
Otra novedad es que la organización había dispuesto planos de situación de las mesas de las distintas bodegas presentes en el acto. Así que tomamos unos momentos para ubicarnos y nos dirigimos a visitar lo que nos pareció más interesante.
Comenzamos por la bodega San Prudencio [flash]. Aquí probamos su Envite Seducción, un original blanco semidulce que, según nos explicaron, se elabora con viura y malvasía deteniendo la fermentación en el momento adecuado. Con su agradable dulzor y su 10,5% de alcohol es un vino muy fácil de beber. También probamos su Envite crianza de 2006, servido de una espectacular botella de 5 litros, que no es ni con mucho la mayor de las que disponen en esta bodega. Intenso en aromas y equilibrado en boca es sin duda un buen tinto.
En segundo lugar nos dirigimos a Viña Ijalba [flash]. Esta bodega dispone de vinos monovarietales de todas las variedades de Rioja y en los últimos años ha ampliado su gama. Nos dejamos aconsejar y empezamos probando su Maturana Tinta de 2005. Es un vino de gran fuerza, muy amargo y extraordinariamente astringente. También probamos el Graciano de 2005. Intenso, con cuerpo, fino y bastante astringente (aunque lejos del anterior). Nos dijeron que acompañaría muy bien carnes a la brasa y yo estuve de acuerdo.
A partir de aquí visitamos alguna bodega más pero la gran afluencia de gente hacía difícil desplazarse y catar los vinos en condiciones. Tampoco los expositores estaban en condiciones de dar muchas explicaciones y en algún caso hasta se comportaban con cierta brusquedad. Así que sin nada más que reseñar nos dirigimos a la cercana calle Laurel para finalizar la jornada con unos buenos pinchos.
Y el próximo jueves habrá más.